lunes, julio 05, 2004

Morir o fallecer, he ahí el dilema (o por qué los animales mueren y las personas fallecen)

De acuerdo a la Real Academia Española la palabra “fallecer” es sinónimo de morir, salvo por algunos matices, pueden utilizarse indistintamente. Es más, “morir” posee más acepciones que “fallecer”, sin embargo, en el uso diario esta última palabra pareciera adquirir mayor solemnidad. Es por ello que cuando algún ser querido abandona esta vida, decimos que “falleció”, mientras que si quien nos deja para nunca más volver es nuestro gato favorito o nuestro hamster, entonces “murió”. Y quizá alguien escondería una pequeña sonrisa si decimos que “falleció”.
La primera acepción de “morir” es “llegar al término de la vida”. Asimismo, esta palabra puede ser utilizada en un sentido más figurado, como “llegar a su termino”, como cuando mi novia dice que “murió el payaso”. Así, otros nueve posibles usos siguen en el DRAE. Mientras tanto, “fallecer”, con solo cuatro acepciones tiene como la primera “morir”, es decir, “llegar al término de la vida”. Todo ello sin que matiz alguno diferencia a una de la otra, no implica energías, o lo que los católicos podrían llamar el “abandono del alma”, sino simplemente lo mismo. Lo demás es puro prejuicio.
In memorian Napoleón

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