lunes, septiembre 26, 2005

Mamá, aparta de mí este cáliz

Recuerdan cuando sentían vergüenza porque mamá los llevaba de la mano hasta la puerta del colegio y al momento de despedirse los apapuchaba, besaba y hasta los llamaba por un nombre cariñoso como "Chau, caramelito", "Pórtate bien, algodoncito de azúcar" o "Come toda tu lonchera, bebé" delante de todos sus amigos.
Si bien nunca me tocó pasar algo así, puesto que al colegio me llevaba mi papá, debo confesar que, a mis veintitantos años, tuve que atravesar una situación similar el pasado sábado cuando llevé a Cahuide al veterinario. Era la primera vez que íbamos a ese lugar. La doctora hizo pasar a Cahuide al consultorio. El séquito familiar, compuesto por mi papá, mamá y yo; lo seguimos. Mientras la doctora vacunaba, limpiaba orejas, cortaba las uñas de mi mascota y hasta fungía de proctólogo; mamá no dejaba de acariciar, apapuchar y llamar a Cahuide por diminutivos. Mi pensamiento cantaba el mantra: ¡No, mamá, no lo hagas! ¡Aparta de mí este cáliz!
Felizmente Cahuide no entiende de esas cosas.

Dígame licenciado

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

En otras palabras: Está permitida la reproducción parcial siempre y cuando

se mencione la fuente y no se emplee con fines comerciales.

Blog Archive

  © Blogger templates The Professional Template by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP