lunes, septiembre 05, 2005

Mascafierro



Quizá por mi vanidad desmedida, quizá por mis ganas de protagonizar una publicidad de dentífricos, quizá por mi amor propio, quizá porque cuando sea grande quiero ser presidente, quizá pensando que en el futuro no quiero ser un anciano (adulto mayor que le llaman ahora) desdentado, inicié un tratamiento de ortodoncia. El tratamiento me cuesta cerca de mil dólares y mi dentista me ha dicho que debo estar con los benditos brackets por lo menos un año y medio. Voy poco menos de un mes y a veces me invade una sensación de claustrofobia bucal. Todos los días debo aplicarme diminutas bolitas de una cera especial para que el aparato no me dañe la parte interior de la boca. Asimismo, he adquirido un cepillo de dientes especial y por un largo periodo el único hilo dental que podré usar será como ropa interior. Pero la historia recién comienza. Este martes me instalarán los brackets correspondientes a la parte inferior, por lo que seré un mascafierro total. (Chicas, no se asusten: por fuera sigo estando igual de lindo) . Luego de esto deberé acudir a que me extraigan, en una sencilla operación, las muelas del juicio. Todo sea por lucir bien. Después de todo, belleza es salud. Mientras tanto, tendré que moderar mis movimientos de expresión (con el dolor que ahora me provocaba reír, noté que sonreía demasiado) y tendré que conformarme con mi sonrisa estilo Gioconda. Quizá ella también los usaba.
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Composición fotográfica: Yoni Uoker.
Original: Gioconda, de Leonardo da Vinci.

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