viernes, diciembre 30, 2005

Costumbres argentinas

Hace unos días comencé a leer la autobiografía de Guillermo Giacosa, libro que puede ser considerado el mejor regalo navideño para este gentil y desinteresado escriba. Esto me hace reflexionar en que muchas veces me han soltado aquella manida frase de “Ay, Diego, tú podrías escribir un libro con las cosas que te pasan”. En realidad es algo que dudo mucho, dado que si no tienes cosas interesantes que contar, como requisito mínimo, debes ser un tipo más o menos conocido y mediático. Giacosa, por ejemplo, habla de su viaje a los 22 años gracias a una beca de la UNESCO. Yo, por el contrario soy un tipo muy aburrido. A diferencia de muchos de mis amigos y amigas, no puedo contar cómo mi abuelo llegó al Perú escapando de la Segunda Guerra o de la Guerra Civil Española. No celebro el Hanuka ni el Ramadan. Tampoco puedo contar lo que me pasó tratando de hacerme entender en un metro francés o la impresión que me causaron el Big Ben y la Isla de Pascua. A mis veinticuatro añitos, casi un cuarto de siglo, nunca he viajado más allá de lo que me puede llevar Civa o Expreso Lobato. Mi más cercana posibilidad de no pisar suelo patrio fue cuando a los nueve años casi piso una malagua bañándome en la Costa Verde.
Sin embargo, debo rescatar que en una ciudad tan cosmopolita como Lima y un país tan mestizo como el Perú, las experiencias internacionales están a la vuelta de la esquina. Enumeraré, a continuación alguna de ellas.

- Hablo español.
- He comido tacos y enchiladas con harto guacamole en La Carcochita junto a Centro Comercial Risso.
- Tengo un póster de Calamaro en mi cuarto.
- He disfrutado de la arquitectura gótica en la Iglesia San José de Jesús María.
- Compro mi ropa y mis ansiolíticos en establecimientos chilenos.
- He visto la Estatua de la Libertad en el techo del casino New York Admiral de la avenida La Marina.
- Fumo cigarros de la British American Tobacco.
- He estado en Pozuzo, colonia alemana en ceja de selva.
- También he tenido experiencias orientales, como mis paseos por la calle Capón y el año nuevo en Asia, más allá del kilómetro 100 de la Panamericana Sur.

3 secretos:

Laura Hammer viernes, diciembre 30, 2005 4:38:00 p.m.  

tienes la virtud de ponerm,e de buen humor, care cukin!

diego viernes, diciembre 30, 2005 8:09:00 p.m.  

Todos tenemos una función en esta vida y una canción para cada momento. En este momento mi canción sería: "Yo soy el cantante y mi negocio es cantar(...)Vinieron a divertirse/ y pagaron en la puerta/ no hay tiempo para tristeza/ Vamos cantante, comienza"
Pero nadie me paga por esto. Felizmente.

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