sábado, abril 15, 2006

El libro de mi hermano

Hace casi 249 meses mis papás tuvieron la feliz idea (o el desafortunado descuido) de que la soledad de su hijo único se vea acompañada con un hermanito con quien jugar. Fue por ello que hace 20 años, un día como hoy, desperté y mi mamá no estaba en casa. A cambio, mi papá me entregó una carta donde mi mamá me anunciaba que ese día estrenaría hermano. Me extrañó mucho que le pusieran el nombre de mi abuelo, considerando que mis nombres no tenían siquiera las iniciales de alguno de mis progenitores.

***

Nada me entretiene más que salir a comprar libros. Prefiero pasear por Crisol o las librerías de Larco antes que por Saga o Ripley. Lo cual implica también un dolor de cabeza porque los libros no son muy baratos que digamos. Aún cuando salga con la firme idea de solo ver, no puedo evitar la caer en la tentación de comprarme siquiera un libro con los 15 o 20 soles que tenga en el bolsillo. Sé que hay muchas personas como yo, por lo que creo que no hay mejor regalo que un libro. Por ello, el año pasado inicié una campaña pro-lectura que consiste en regalar libros por Navidad o cumpleaños. La tarea no ha sido fácil. ¿Cómo saber si otro amante de la lectura no posee ya el libro a regalar? o ¿Cómo saber qué le puede gustar a alguien no tan aficionado a leer? Este último es el caso de mi hermano. Recuerdo que a los once años le presté un librito ilustrado sobre la vida de Jesús. A los pocos minutos regresó pidiéndome otro juguete. Ese hijo de mi madre no ha sido ajeno a mi solitaria campaña. El año pasado le regalé un delgado volumen de Bryce al que dio una ojeada, pero que pronto terminó en manos de mi progenitora. Con la constancia que no me caracteriza traté de persistir en esta ocasión.
Luego de retirar dinero para pagar mi recibo telefónico, me di cuenta de que no llegaría tan ajustado a fin de mes. Decidí recorrer librerías. Mi consigna era clara: “Sólo comprar el regalo para mi hermano” La primera visita fue a Contracultura, donde mi consigna cambió a “Comprar algo para mi hermano y comprar algo para mí pero que no pase de los 20 soles”. Encontré Desayuno en Tiffany´s de Capote. Llevo meses buscando Música para camaleones, así que pregunté si acaso no había nada más de Capote, quien atendía me devolvió un “No”. A pocos centímetros encontré otro libro de Capote. El precio, cercano a los 40 soles, me desanimó. Luego vi El habla culta edición original y magullada a un precio similar. Casi mando al diablo mi consigna pensando que en otra librería constaría más un ejemplar nuevo. Una cuadra más allá, en Atlántida encontré el mismo libro al mismo precio y como nuevo. Sin embargo, la coyuntura electoral me hizo desistir de contribuir a las arcas de la doctora Hildebrandt. Decidí comprar “Selección peruana” editada por Estruendomudo (aunque algunos de los autores consignados me caigan mal) para mi hermano.
Para mi biblioteca personal barajé las siguientes opciones: El último libro de la China Tudela, el de Beto Ortiz, y el de Jimena Pinilla. Quedaron fuera el libro de César Hildebrandt (que solo leería por curiosidad) y uno de Bayly (idem, además, me niego a pagar 40 soles por un libro suyo). Intenté encontrar el libro de Jimena Pinilla para saber cuánto costaba. Como no lo hallé, le pregunté a uno de los chicos de la tienda.

Él: No lo tenemos
Yo: Pero lo he visto en vitrina.
Él: A ver.

El sujeto salió, yo señalé, luego entró y se metió a la vitrina para extraer el libro. 55 peruanos, el librito de marras. Influyeron en la compra mi curiosidad por la prosa de la difunta periodista, el hecho de que desde hace años no compro nada periodístico y de todo el barullo armado a raíz de la entrada del vendedor a la vitrina. Pero no me puedo quejar, tengo referencias del buen material que elaboró la periodista, la edición es de lujo y, por si fuera poco, huele a libro de inglés.

Por justicia distributiva, cuando compro más de un libro, lo hago en librerías distintas, así que caminé hasta Atlántida a por el libro para mi hermano. Aún no se lo entrego, pero espero, con mucha ilusión y lágrimas en los ojos, que mi campaña triunfe algún día.

4 secretos:

Laura Hammer sábado, abril 15, 2006 6:41:00 p.m.  

Que significa " huele a libro de inglés"?

diego sábado, abril 15, 2006 7:27:00 p.m.  

¿No recuerdas cuando ibas al colegio (o al ICPNA/Británico/Euroidiomas/etc.) y comprabas los libros importados de inglés y tenían un olor distintivo?

Laura Hammer sábado, abril 15, 2006 8:12:00 p.m.  

Hmmm..qué evocativo, aunque aprecio el olor en los libros nuevos, jamas habría reparado en el olor de los libros de idiomas...Por que no intentas con algun libro de aventura y de lectura ágil...te lo digo porque mi hermano pasó tu via crucis conmigo, cuando tenia 11.

verolindapechocha domingo, abril 16, 2006 2:09:00 p.m.  

Hiciste una buena elección. El libro de Jimena es excelente.
Yo también hago ese tipo de campañas pro-libro :)

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