jueves, mayo 18, 2006

Pucha, cana

Esta mañana finalmente acepté el hecho. Me había repetido mentalmente el mismo mantra: “No lo es. Es imposible que lo sea, Diego”.
Todo comenzó aquella mañana de sábado en la que me tocaba mi afeitada más minuciosa de mes. Aquella en la cual, luego de un cuidadoso análisis, se retoca mi cabellera y se decide la delimitación de mis patillas. Pasaba la razuradora, cuando de pronto, oh sorpresa, ¿era eso un pelo blanco? No podía serlo. Sería, en todo caso, el brillo de la luz, un reflejo. Decidí olvidar el tema.
Esta mañana, sin embargo, me observé nuevamente. Aquella minúscula pilosidad albina en mi mejilla había crecido. Cómo pudo pasarme, en qué momento, por qué a mí que soy un pipiolo, un bebe, casi un feto. No había duda, tenía una cana.
Ahora me enfrento a una disyuntiva por ello la pregunta de hoy es
Pucha cana, ¿Qué hago con mi cana?

Resultados:
Le echo agüita y le converso para que crezca sanita 50%
La fusilo: 30%
Me la pinto como Alan: 20%
Total de votos: 10


Nota: este post fue colgado ayer, pero tuvo que desactivarse por problemas técnicos.

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