jueves, julio 06, 2006

Orientación vocacional

Cuando decidí estudiar Psicología mi mamá pegó el grito al cielo. “¿Para eso te he pagado el instituto de inglés?”, preguntó furibunda. Años antes tanto ella como mi papá se habían negado a darme siquiera pistas de qué diablos esperaban de mí. Sólo sabía que la universidad era el camino que me esperaba por designio paterno después del colegio. Qué rumbo seguir era una incógnita. Recuerdo que para una tarea escolar tenía que preguntarles qué les gustaría que estudiara. “Lo que tú quieras, hijito”, decía mi mamá. Después de mucho insistir y explicarle la naturaleza de la pregunta dijo algo como “Economía”. Lo mismo sucedió con papá, quien creía que lo mejor sería la Informática.
Creo que temían influir en mí, aunque para mí su opinión no contaba mucho, excepto por el hecho de que yo hubiera preferido estudiar algo ligado al Arte.
Una vez en la Universidad, un análisis retrospectivo me hizo notar que mi relación con los psicólogos nunca había sido buena. Me pareció mejor idea dedicarme a las Humanidades. La Literatura me interesaba especialmente. Cuando lo comuniqué a mis mecenas nuevamente salió el tema a flote. “A qué te vas a dedicar”. Una tía, inclusive, me lanzó la maldición de terminar siendo profesor escolar. Cuando decidí estudiar Periodismo, las aguas se calmaron. Mis papás me convencieron de que terminando podría estudiar una segunda especialidad, lo cual, a la larga es más o menos como prometerme que encontraré una olla de oro al final del arco iris.
Actualmente tengo un trabajo, pero veo a chicos de mi promoción que se dedicaron a estudiar lo que yo en algún momento pensé seguir. Sé de casos de filósofos y literatos que ahora están siguiendo maestrías en universidades extranjeras o, en cambio, tienen trabajos bastante bien remunerados. Psicólogos que trabajan proyectos en ONG. Incluso, conozco a un pintor recién egresado de Arte cuyo cuadro más barato no baja de los 1200 dólares.
Pero no me puedo quejar. Pocas veces me ha faltado trabajo. Cuando me he aburrido de alguno, siempre había otro con mejores perspectivas y dentro de todo, hago lo que me gusta y me pagan por ello (poco, pero puntual).

Toda esta perorata viene al cuento porque estaba navegando por Internet y encontré esto en el blog C3 sobre los consejos maternos.

1. MADRE DE RONALDO:
"Hijo, deja de jugar pelota el día
entero y ponte a estudiar para que tengas un futuro en la vida."

2. MADRE DE PAVAROTTI:
"Hijo, deja de estar
gritando todo el tiempo en casa."

3. MADRE DE BILL
GATES:
"Deja de jugar con esas máquinas, o nunca serás nada en la
vida."

4. MADRE DE MICHELANGELO:
"Esta es la última
vez que garabateas las paredes del baño."

5. MADRE DE KARL MARX:
"Nada de igualdades, yo soy tu madre y tú mi hijo."

AHORA,
LA MEJOR DE TODAS

"¿Tú piensas que mintiendo, mintiendo y
mintiendo, vas a conseguir a ser alguien en la vida?"
MADRE DE ALAN
GARCÍA

Bueno, debo terminar el post de hoy porque mi mamá me ha dicho que deje de estar blogueando.

1 secretos:

Laura Hammer jueves, julio 06, 2006 11:37:00 a.m.  

Diego...voy a presidir tu club de fans, que chu!

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