lunes, agosto 21, 2006

El parque y los perros

El primer perro que quise tener era un dálmata. No. No era un dálmata, sino un basset hound (aka hush puppie). Con el tiempo los basset hound me parecían demasiado pusilánimes y me atrajeron otros más esbeltos y cinematográficos: los dálmatas. El segundo perro que quise tener era un dálmata. Pero vivíamos en una casa demasiado pequeña y un presupuesto demasiado ajustado como para hacernos cargo de un perro. Yo, sin embargo, siempre tuve el sueño de la mascota propia. Recortaba avisos clasificados de gente que regalaba o vendía perros. Dormía pensando en cómo entrenar a mi perro, cómo este me lamería la cara, me daría la pata para saludarme o me recibiría en la puerta con mis chanclas en el hocico. Nunca llegué a ver La noche de las narices frías, pero me gustaba la idea de un perro con piel color vaca y sus varios perritos con piel color vaca correteando por mi casa. Con el tiempo, nuevamente, mis gustos fueron cambiando hasta encontrar al perro ideal.
El fin de semana, llevaba a Cahuide a su habitual caminata matutina por el parque. De pronto, hacia el fondo del amplio parque a la espalda de mi casa, veo dos perros blancos con manchitas negras a los que Cahuide se había quedado mirando fijamente. Los perritos, de pronto corrieron hacia nosotros. Era una escena casi de ensueño, romántica, bolerística, bucólica: mi perro, mi mejor amigo con el que miro la luna y olvido esta soledad, interactuando con Pongo. Se olfateaban mutuamente, cuando de pronto los canes comenzaron a gruñirse. Uno se alejó y comenzó a ladrar. A lo lejos, su amo les silbaba, llamándolos, pero ellos parecían absortos en su mundo canino paralelo. Cahuide, con sus 50 centímetros de fiereza no se quedó corto pero, obviamente, tenía las de perder. Lo cargué y lo alejé unos pasos. Cuando los dálmatas regresaron corriendo con su dueño. Una vez a salvo lo bajé y caminó como si nada. Curvó su cuerpo y expulsó sus desechos biológicos. “Sorry, me cagaba de miedo”, dijo mirándome a los ojos.

7 secretos:

Laura Hammer lunes, agosto 21, 2006 10:39:00 a.m.  

Pobre Cahuide...casi se mecha con sus rivales piel de vaca, por el Avendaño!
Ojalá Avendaño hiciera lo mismo por sus amigos...

diego lunes, agosto 21, 2006 11:22:00 a.m.  

Debo aclarar que el entuerto fue netamente canino.

GUAGUAU lunes, agosto 21, 2006 11:31:00 a.m.  

HERMANO QUE SUSTO DOS CONTRA UNO NO VALE.....
Y YO COMO CONOCEDOR DE LA RAZA TE ASEGURO QUE ES TUTO DE TU PERRO NO FUE POR LOS PERROS SINO QUE FUE UNA REACCIÓN FISILOGICA QUE OCURRE CUANDO LA ADRENALINA SE SUBE Y UNO LE TEMBLO EL RABO Y SE LE AFLOJARON LOS MUSCULOS COLONIALES DE COLON NO Y SE CAGO.................
JA JA JA JA ....
LO SIENTO NO LO PUDE DEFENDER POR MAS QUE INTENTE PROTEJER LA VALENTIA DE CAHUIDE NO PUDE...
SI TU PERRO SE CAGO DEL MIEDO ....
ABRAZO VIRTUAL

diego lunes, agosto 21, 2006 12:33:00 p.m.  

Bueno, Cahuide no se le corre a nadie. Si le ladran, ladra. Si lo atacan, ataca. A veces hemos tenido que salvarlo de posibles mechas con otros perros. Otras tantas lo hemos castigado por intentar iniciar una gresca con perros más grandes que él.
Cosas de perros.

Alves Reis lunes, agosto 21, 2006 4:02:00 p.m.  

lo de la martillo fue con segunda.............


uuuuuuuuuuuuuuuu ( como chibolo!!!!! )

Laura Zaferson lunes, agosto 21, 2006 10:36:00 p.m.  

Que bonito tu perrito.

Pd. Limpiaste el pupu que hizo Cahuide?

diego martes, agosto 22, 2006 8:31:00 a.m.  

Clarín. Siempre llevo mi bolsa.

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