jueves, enero 18, 2007

Carta a Pizarro

Estimado Francisco Pizarro;

Esta es la segunda carta que te escribo en este año, pese a que sólo han pasado 18 días. La primera la escribí en el foro de El Comercio, pero por los misterios de las TIC y del universo cibernético, aunque di clic en el botón de “Enviar mensaje”, mi mensaje nunca apareció. Así que aprovecho que hoy no tengo una buena canción para cantarles, y que aquí tengo más espacio, para escribirte.
Cómo verás, Lima ha cambiado. Si algo quedó de la vieja Lima es ese aire de tapada virreynal. La doble moral es la especialidad de la casa y el cuchicheo, el entremés. Por lo demás, no es lo que era. Creció como un cáncer en metástasis, sus células se multiplicaron de la misma manera vertiginosa y enfermiza de la de un óvulo fecundado. Tanto así que las quintas de antaño se dividieron y estas a su vez se subdividieron y así sucesivamente. Cuando no pudieron más, crecieron hacia arriba para convertirse en edificios multifamiliares. ¿Recuerdas que antes se podía ver el mar desde cualquier campanario? La ciudad es como la droga: somos muchos y hay muy poca. Me pregunto si algún día mi caja de zapatos será más grande que mi casa.
Una vez subí al Cerro San Cristóbal, ese apu que corona tu antigua casa con una cruz que brilla por las noches. Desde tan alto, Lima sólo es un montón de cajitas de fósforos pintadas de colores abandonadas y desordenadas. Somos un collage, un patchwork.
Lima se ha vuelto una ciudad más divertida. En lugar de soportar la bosta de los equinos, ahora nos envenenamos los pulmones con el humo de los caballos de fuerza que habitan en los vehículos que, por lo demás, son todo un show. En espacios donde deben entrar tres, entran cuatro y hasta a veces cinco (si va un niño). ¿Magia? ¿Violación contra natura a las leyes de la física? Todo es posible con tu tarjeta Ripley, Francis. Y hablando de ello, hay muchos más lugares a donde pasear. Grandes tiendas, supermercados, centros comerciales, restaurantes de todo tipo. Lima cada vez se diferencia menos de otras ciudades del mundo. Aunque curiosamente ha preservado lo malo, ha copiado lo peor. Anuncios para comprar sin importar para qué y la consigna de gastar el dinero que algún día tendrás, pero no por mucho tiempo, puesto que debes pagar el televisor o la computadora que hace años ya fueron superados por una nueva versión.
Lima ya no es sólo esa ciudad de colores mortecinos. Ahora también tiene paredes pintadas de humo. Miles de emociones esperan a la vuelta de la esquina. Circos ambulantes en cada semáforo, veloces ladrones que se llevan algunas de tus cosas o un ex drogadicto que intenta convencerte a la fuerza de comprar sus productos

Lima ya no es la Plaza de Armas, ni el Jirón de la Unión ni el Palais Concert. Hay muchas Limas cercanas y distantes unas barrocas, otras más kitsch. Celebramos 472 años de la fundación de Lima, pero Lima se sigue fundando todos los días en cada arenal donde se planta una estera o cada casa que se demuele para construir un edificio de departamentos. Lima es nuestra puta virgen, nuestro paradisíaco infierno, nuestro dulce veneno, la ciudad del homenajeado fundador y el odiado ladrón.


PD: Si quieres leer las cartas que te mencionaba al comienzo, entra aquí.
Encontrarás cosas que te gustarán y otras no tantas. No te preocupes, gente que nunca le escribió una carta a Papa Noel y no puede encontrar el lado lúdico del asunto; quienes piensan que los españoles de hoy son los conquistadores de antaño (o que tú también fundaste Telefónica) y que los limeños de ahora fuimos conquistados, aunque ahora si tuviéramos que desterrar a quien tenga algo de conquistador virreinal, tendríamos que marcarnos una línea a la altura del ombligo, como en la Isla del Gallo, y mandar una parte a la península y dejar nuestros cuerpos a medias aquí.

2 secretos:

diego jueves, enero 18, 2007 5:02:00 p.m.  

Acabo de leer la columna Cumpleaños de Lima y en el cuarto párrafo encontré la frase "Así, Lima fue creciendo como crecen las metástasis", que asemeja a "Cómo verás, Lima ha cambiado. (...)Creció como un cáncer en metástasis". Me he arrepentido de haber escrito esa metáfora. Apenmas llegue a casa prometo flagelarme. Se agradecerá al lector que contrate sicarios que atenten contra mi vida.

Jol domingo, enero 21, 2007 3:51:00 p.m.  

Dalo por hecho, buen Avendaño. Te saluda, pes, un lector que tienes de antaño. Sigues con tu vanidad ajena por tus páginas. Ja! Sin embargo, también permanece tu conciencia crítica. Sigue pes, hombre. Ya llegarán las clases para leer tu columna en donde tu burla se esfuma. Ciao.

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