miércoles, enero 24, 2007

Nuestro marqués profesor

Una de las peores cosas que puedes hacer de joven, aunque los padres crean lo contrario, es meterte a la universidad. A los 16 años estás harto de las matemáticas a secas para que encima te obliguen a llevar algo llamado Matemática Básica 1 (que desde el nombre, promete que la cosa se va a complicar). La vida tiene cosas más importantes, como descubrir qué es lo que realmente harías con tu vida si tus padres no estuvieran fastidiando todo el tiempo para que completes el circuito educativo en el menor tiempo posible o por qué aquella chica linda, clasemediera, sin complicaciones, y que encima huele rico, no te puede querer. En el camino desperdicias parte importante de la educación, como el hecho de aprender. Curiosear sobre la filosofía, más allá de si Aristóteles se tiraba a sus alumnos o si Nietzsche fundó un grupo de salsa en Colombia. Exprimirle, como naranja Huando, el conocimiento al profesor o aprovechar a aquellos que tienen algo más que decirte aparte de lo que figura en el syllabus. O visitar a aquellos que esperan hasta a los alumnos que no son suyos para aprender de ellos.
José Antonio del Busto fue quizá el profesor más entrañable que tuve. Lo sé. Creerán que lo digo ahora porque hace casi un mes, mientras todos celebrábamos la navidad, partió de este mundo. Pero no, lo decía cuando aún vivía. Del Busto me enseñó medio ciclo y en esa mitad del ciclo me jaló. Me jaló como ojo de chino. Me jaló más que la cara de Jimmy Santi. Me jaló como a la mayoría de la clase. Distaba de ser un abuelo chocho. Se distinguía más bien por su figura alargada, su mirada seria y la firmeza de su voz. Ello no impidió que lo quisiéramos y que sepamos apreciar, aún a nuestra edad, lo que tenía para darnos. Un día, luego de los parciales, llegó acompañado de un joven historiador. Luego de presentarlo, nos dijo que él era su reemplazo. Boquiabiertos, seguimos con los ojos su larga figura, hasta que desapareció tras la puerta. Un suspiro general se escuchó acompañado del susurro que nos provocan las escenas más tristes (o más tiernas) de las películas, y Del Busto reapareció para decir, casi ordenar, “Por favor, no hagan eso”. Entre sorprendidos y asustados de que haya pensado que era una clase de burla, le escuchamos agregar con el mismo tono firme “soy muy sentimental y puedo llorar”.

Hoy se ofrecerá una misa a las 7.30 p.m. en la Iglesia Virgen del Carmen en el Colegio Carmelitas (frente al Parque Reducto, San Antonio - Miraflores).


ver: Túpac Yupanqui según Antonio del Busto
Video: Entrevista a José Antonio del Busto
Se fue José Antonio del Busto Duthurburu
Profesor emérito
Foto: rutaquetzal

6 secretos:

Arturo miércoles, enero 24, 2007 4:06:00 p.m.  

Siempre te leo y nunca comento.. pero esta vez me gustaria decir que aun ke no conoci al señor del Busto.. se parece muchisimo a un profesor que conoci hace mucho tiempo...

y espero que no sea trillado. pero es triste perder una persona con dichas caracteristicas.. deberian existir mas educadores como el..

Mafa jueves, enero 25, 2007 11:55:00 a.m.  

Pucha que pena que me enteré recién. Yo también recuerdo sus clases con mucha nostalgia, ese medio ciclo que dictó. Un gran maestro.

P.d: Yo no jalé :P

diego jueves, enero 25, 2007 4:41:00 p.m.  

tú y tu malaleche de la putamadre :P

Mafa viernes, enero 26, 2007 11:41:00 a.m.  

Quieres q sea más mala leche? en el mismo ciclo q llevamos el curso historia, adivina quien sacó la nota más alta del salón? :P

diego viernes, enero 26, 2007 1:32:00 p.m.  

Bueno, cuando todos sacan 10, 11 es la nota màs alta.

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