lunes, enero 29, 2007

Sólo para lectores

Muchas personas creen que soy un gran lector. Pero en realidad no he leído mucho. Gran parte de la culpa la tienen el alto precio de los libros, así como mi poca disposición a comprar piratería y libros usados. El único libro pirata que recuerdo haber comprado es No se lo digas a nadie, cuando tenía unos 16 o 17 años y aunque el precio fue la cuarta parte de lo que pudo costar una versión original, en aquella época, el gasto dolió. Pocas veces he comprado libros usados y lo he hecho cuando se trata de textos ya agotados, o material que quiero leer, pero por lo que no pagaría el precio de las editoriales. Así compré El enano, de Ampuero, luego de deleitarme con su manejo de la prosa en Caramelo verde. Así también compré Nación Prozac, aunque en realidad dudo de si se trata de un original usado o un pirata nuevo.

Al comprar libros, suelo tomar varios factores en cuenta. Aunque mi interés es el primer motor de búsqueda, la palabra final la da el precio. Mi juicio es, en parte, el mismo de un reciclador de papel; es decir, tasar al peso. Un libro de 300 páginas, por ejemplo, debe bordear los 30 soles (a 10 céntimos la página, joven) pero puedo tolerar hasta 39.90. 50 soles por un libro grueso o de autor de renombre, pero algo que pase los 60 soles es un escándalo. Pero eso sí, cuando salgo de casa con la consigna de comprar un libro, regreso con uno, aunque sea aquellos de Sudoku a 15 soles. Otra opción es comprar los libros mucho tiempo después de su lanzamiento, cuando el autor lanzó otro que ya devaluó a su predecesor y, de paso, ya quedaste como un completo ignorante cuando tus amigos te preguntan sobre tal o cual texto.
El sábado salí decidido, a que cueste lo que me cueste, comenzaría a leer a Kapuscinski (no confundir con Kuczynski). En las distintas librerías, la obra del polaco estaba desperdigada.
No sé por qué a nadie se le ocurre que, así como a la entrada colocan anaqueles con las novedades del mes, se podría aprovechar temas de coyuntura para colocar libros relacionados. Citemos el caso de Kapuscinski, por qué no colocar libros suyos en una zona visible y céntrica, donde además figuren volúmenes de otros cronistas y periodistas contemporáneos. O cuando ahorcaron a Hussein, recopilar los libros que hablen sobre el Medio Oriente, el conflicto entre Israel y Palestina, el mundo musulmán, el 11S, etc. La rompen, se los aseguro.
Luego de curiosear, indagar, experimentar y analizar, porque el conocimiento nunca acaba, me enteré de que el libro que buscaba estaba agotado, por que lo debía esperar.
Como ya me había ilusionado con la idea del libro nuevo, comencé a buscar algún otro y encontré: Música para camaleones en idioma original a cerca de 100 y me emocioné especialmente con la Agenda culta, pero los 80 soles (con los que podía comprar algo de Bolaño) que indicaban la etiqueta me pareció demasiado. Como amo a Martha, compré otro libro que hace tiempo me hacía ojitos y que, si la memoria no falla, ha bajado sus buenos 20 soles: El habla culta. Así da gusto.

3 secretos:

Laura Zaferson lunes, enero 29, 2007 3:19:00 p.m.  

Comenzar a leer a Kapuscinski a propósito de su fallecimiento me parece un homenaje creativo. Por eso me cae usted bien, porque es rusticamente romantico. :)

diego lunes, enero 29, 2007 3:52:00 p.m.  

¿"rusticamente"? ... habrase visto.

Arturo martes, enero 30, 2007 12:18:00 a.m.  

la gente de las librerias deberia pedirte asesoria...

Aproposito de libros.. y el concurso de ponerle el nombre del blog?? el premio prometido y la creacion del blog??? (creo que Laura gano? no?)

O es que acaso me he perdido de algo? y no me he enterado de nada?

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