domingo, septiembre 16, 2007

La ventana indiscreta (sin Cecilia Valenzuela)

Depende de mi estado de ánimo y el momento del día (o de mi vida), las ventanas me pueden gustar o no. Cuando tenía unos veintipocos, las odiaba. Puse cortinas súper oscuras en mi cuarto para eliminar la luz a todo momento del día. Cuando nos mudamos al nuevo departamento, mi mamá colocó cortinas claras, pero yo pavoné los vidrios. Vano intento. Pero igual, la luz resulta útil cuando hay que trabajar. En la oficina, por ejemplo, las ventanas son fundamentales, así te emocionas en verano cuando aún hay sol y ya puedes ir a casa. Pero qué pasa cuando la ventana está en un lugar indebido. La que aparece en la foto con la que comenzamos este post, por ejemplo, se encuentra en el baño de mi nueva oficina. Es una ventana grande, que me queda más o menos por debajo de la cintura. Esto no tendría nada de raro si no fuera porque esa ventana se encuentra...


Felizmente nos mudamos esta semana.

2 secretos:

cynthia,  domingo, septiembre 16, 2007 9:03:00 p.m.  

Por que en tu trabajo hay una ducha (con cortinas)?. Donde trabajas, ah?

Margee lunes, septiembre 17, 2007 1:02:00 p.m.  

Jajajaja, quien hizo eso?, nunca había visto un baño así, a eso le llamo ventana indiscreta, como dices felizmente se cambian pronto.

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