sábado, diciembre 29, 2007

El perro del hortelano

Sé que a estas alturas, ya no te importa nada de esto. Sé que no volverás a abrir esta página y, lo que es peor, ni siquiera te molestarás en quitarla de tus Favoritos hasta que, que vaina, resulte molesta a la hora de revisar la cartelera. Pero, para fines didácticos, diremos que me sigues leyendo, que este es un mail que escribiré desde mi casilla web para luego hacer clic en el botón de Send, que lo leerás enterito y luego imprimirás para mostrárselo a tus nietos, de los cuales yo no seré el abuelo.

Supongamos que esta noche dedicaste tus últimos pensamientos en la oscuridad a preguntarte qué pasaba por mi cabeza. Qué rosados sentimientos albergaba en mi corazón. Qué tan enajenado podría estar. Por qué nuestra última conversación.

Yo lo sabía. Tú lo sabías. Nosotros lo sabíamos. Pero por qué, por qué ahora. Por qué no antes, por qué no después, o mejor, por qué no nunca. De pronto ya iba siendo tiempo. Por más que a uno le guste el dulce, a veces se empalaga y ya estaba un tanto cansado: de aguantarme las ganas de abrazarte cuando te veía enternecerte ante cualquier perrito que se nos cruzaba o un insignificante dibujo animado. De evitar acariciar tu pelo cuando reflejaba ese especial brillo nocturno. De no tocar tus dedos largos y flacos cuando paseaban cerca de mi café, de no abrazarte cuando sentía ese aire aún infantil que sueles tener de vez en cuando. De imaginar cómo sonaría ese "siiiiiii" con infinitas íes que me ponías en el Messenger cuando soltaba una idea que estabas a punto de escribir. De preguntarme en esas ocasiones en que debía ponerme duro con algún graciosito faltosón: quiero, pero ¿debo? De repetir ese soso y feo monosílabo de negación, como esas viejas que se saben de memoria los misterios dolorosos del Santo Rosario, cada vez que los desconocidos me preguntaban si estábamos o cuando quienes me conocen me pregunten si finalmente ya.

No sabes cuánto me habría gustado encontrar alguna emoción especial cuando te decía que me habían llamado de tal o cual publicación, descubrir algún halo de celos cuando te contaba que me gustaba alguna actriz de la tele, que me ofrezcas un apropiado masaje en el cuello que tanto me duele en los días malos, que sientas tantas ganas de verme un fin de semana como yo a ti. Que en medio de alguna de nuestras irreconciliables discusiones sobre política te bastara mirarme a los ojos para reírnos juntos. Hacer realidad aquella invitación a mi casa para comer trucha y jugar con Cahuide. Que alguna tarde me invites a tomar una tacita de café sin que sea mucha molestia.

Eres testigo de que he desplegado mis mejores esfuerzos. Repetirme que lo nuestro es imposible, que hay muchas chicas por ahí, aunque no tantas, que me pueden querer como tú nunca podrías. Pero tu sombra era tan fuerte como en un día de sol. Te habías convertido en mi perro del hortelano: ya no comía ni me dejabas comerte.

Te voy a extrañar. Con quién iré al teatro, quién me dirá que limpie mi carro, con quién rajaré sobre los últimos acontecimientos de la farándula local, quién dirá que poco a poco me voy convirtiendo en un yuppie mientras me ilumina con esa sonrisa. No sé tú, pero yo no dejo de pensar: cuántos amigos son como tú.

Quizás a la larga sea lo mejor. Imagínate qué pasará ese día en el que encuentres a alguien por quien sientas aquello que tanto te reclamo. Qué pasaría conmigo. Qué rol me quedaría por cumplir. Discúlpame, pero no puedo ser tan maduro.

Por lo demás, no tienes de qué preocuparte. Ya antes he agonizado, muerto y resucitado, es tan divertido como estudiar para fakir, pero sobreviviré.

5 secretos:

Anónimo,  sábado, diciembre 29, 2007 11:38:00 a.m.  

Pobre! Q pena me ha dado tu post. Debe ser porq ya he pasado x lo mismo alguna vez :'( Ánimo!

EL EX CONYUGE sábado, diciembre 29, 2007 5:43:00 p.m.  

Reclamo por el comentario de Anónimo...Pobre? Uno no escribe sus cosas para que lo vean con pena ni como a un "pobrecito" que le ha dolido la yayita que le han hecho o se ha hecho!... uno escribe para expresarse y en mi caso para vomitar un poco de eso que hace daño dentro... Y también para que sirva esta experiencia para los que leen...
Para terminar mi comentario que parece post...
Nadie muere por partidas. Nadie por alejamientos. Nadie por un adiós. Dímelo!

Anónimo,  sábado, diciembre 29, 2007 9:14:00 p.m.  

Asi es...nadie muere por alguien que decide alejarse...al contrario..darle gracias por que gracias a esta experiencia te haces mas fuerte...para lo que vendra...

Sol sábado, diciembre 29, 2007 11:13:00 p.m.  

Me gustó mucho el final. Ya todos hemos agonizado, muerto y revivido y lo seguiremos haciendo porque de eso se trata la vida, porque eso es estar vivo.

Un abrazo por un 2008 de pelos. :)

schatz67 lunes, diciembre 31, 2007 12:17:00 p.m.  

Todos tenemos diversas maneras de despedirnos de la gente que ha compartido algunos momentos en nuestras vidas.Tu forma de decir adiós es muy elegante Avendaño, te lo digo sin ningun tipo de sarcasmo ni cachita.

Es casi imposible quedar bien con alguien luego de una ruptura, creo que con tu post lo haz podido lograr y -me animo a pensarlo asi- sin habertelo propuesto.

Feliz Año 2008

Schatz

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