lunes, diciembre 10, 2007

Mi otro ojo

A veces me provoca capturar ciertas imágenes con sólo pestañear. Poder almacenarlas y luego imprimirlas, revisarlas mirarlas una y otra vez para apreciar la belleza de lo extraordinario y lo cotidiano. Lo bonito de lo feo, la luz de la oscuridad. El ojo humano puede ver como un gran angular, pero el cerebro puede trabajar como un teleobjetivo; puede adaptarse a las situaciones de luz intensa y a las más lúgubres; distinguir el blanco aunque la luz sea amarilla. A veces me provoca emplear mi ojo como una cámara fotográfica perfecta: no llama la atención, no suelta flash, no hay que ajustar sensibilidades ni enfrentarse a los píxeles y granos. A veces me provoca tener un chip conectado a mi nervio óptico.
Mientras tanto, sólo me queda confiar en que mi cámara de fotos se convierta en mi otro yo, un tercer ojo limitado y mecánico para congelar momentos y compartirlos en un nuevo blog: Mi otro ojo.

2 secretos:

Anónimo,  jueves, diciembre 13, 2007 12:06:00 p.m.  

¿el ojo que llora?

Veronica viernes, diciembre 14, 2007 4:38:00 p.m.  

Bienvenido tu tercer ojo, está bien paja!! A mí también me gustaría tener el bendito chip...
Besos!!
VR

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