lunes, enero 12, 2009

Esa maldita costumbre de pensar qué estarás pensando

Hace un año te vi y me porté muy mal. Te saludé y casi no te hablé. Evité cruzar las miradas. Al despedirme ni siquiera me acerqué.

Un año después te volví a encontrar. No sé por qué me tomó por sorpresa. Ahora sí hablamos un poco más, aunque creo que estuve un tanto reservado. No te hablé directamente, sino a través de nuestros amigos. Casi no nos miramos a los ojos.

Y siempre pienso lo mismo: ojalá no creas que me acerco mucho, ojalá no sientas que me quiero alejar. No ser muy confianzudo, pero tampoco muy parco. Ni muy espontáneo ni con mucho disfuerzo. Hablar, pero decir poco. Cuando en realidad quisiera que fuera como antes, conversar, salir a tomar un café con nuestros amigos comunes, incluir tu correo en las invitaciones a mis cumpleaños. A veces me da la impresión de que preferirías no verme. No tener que hablarme. No sé qué pensarás de mí: si soy bueno, malo, loco o peligroso. Quizá porque espero alguna señal que me diga que tú también quieres ser mi amiga y comenzar de nuevo.

¿Y si a ti te pasa lo mismo?

2 secretos:

Sol lunes, enero 12, 2009 5:17:00 p.m.  

Díselo. Escríbeselo. Hácelo saber de alguna manera efectiva. Y después de eso, no lo menciones más.

Anónimo,  lunes, enero 12, 2009 9:25:00 p.m.  

se valiente, di algo.

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