domingo, abril 12, 2009

¿Alguna vez fui grunge?

El último miércoles por la noche, aprovechando que el jueves era feriado, fui a un homenaje a Nirvana en el Centro de Lima. Comenzaron tres grupos (el más malo primero y los mejores después) para luego terminar con Rafo Raéz, nuestro Cobain peruano (y no va a ser). Cerca de unas cincuenta (o poco más) personas llegaron al lugar entre ellos algunos emos. Esto me recordó una conversación con la amiga que en ese momento me acompañaba respecto a la producción que había detrás de un emo: el corte de pelo, el delineado de ojos, la pintura de uñas… y concluyó: “en nuestra época era más fácil ser grunge”.

En ese momento recordé los noventa. En esta época era común andar con los jeans viejos y rotos ninguno de nosotros trabajaba. Además eran ideales para sentarse despreocupadamente en cualquier punto de la Universidad. Recuerdo también mis zapatos, que en algún momento podían ser botines y en otros unas recias HiTech que eran de mucha utilidad tanto cuando teníamos que caminar cuadras de cuadras para ahorrar el pasaje de la combi como cuando salíamos a marchar contra la dictadura o el fraude electoral. Y las camisitas de franela o corduroy sobre el polo del día, dado que no había plata para algún abrigo más resistente.

Y yo no escuchaba mucho a Nirvana (salvo lo necesario como para decir que viviste en los 90), no vi Singles de Cameron Crowe, ni fui adicto a la heroína. Aún ahora me visto igual, porque es cómodo, porque no me gusta gastar mucho en ropa y porque sí. Entonces me pregunto si los emos son los grunge de la actualidad, me sigo preguntando si alguna vez fui grunge y cada vez me convenzo más de que si tuviera diez años menos, probablemente sería emo.

El capítulo de hoy será incluido en el libro Diego Avendaño, me-morías. Próximamente en librerías y en su semáforo favorito. Exija un original.

6 secretos:

rodrigo martes, abril 14, 2009 12:06:00 p.m.  

me llevaste a recordar que también vestía con jeans gastados (no exactamente rotos) y franelas sobre polos monocromáticos, botas y aire despreocupado. memories...

kev martes, abril 21, 2009 9:27:00 p.m.  

ya no hay emos, solo poseros.

nirvana es chevere

saludos!

Julio Meza Díaz viernes, abril 24, 2009 12:33:00 a.m.  

Hombre, hay algunos errores de redacción en tu artículo.

Escribes:

Cerca de unas cincuenta (o poco más) personas llegaron al lugar entre ellos algunos emos.

Antes de "entre ellos", debió ir un punto y coma.

Escribes:

En esta época era común andar con los jeans viejos y rotos ninguno de nosotros trabajaba.

Antes de "ninguno", debio ir un punto y coma.

Escribes:

Y yo no escuchaba mucho a Nirvana (salvo lo necesario como para decir que viviste en los 90)

Debió decir "viví" y no "viviste".

Escribes:

Entonces me pregunto si los emos son los grunge de la actualidad, me sigo preguntando si alguna vez fui grunge y cada vez me convenzo más de que si tuviera diez años menos, probablemente sería emo.

Debió decir:... Pues no lo sé. ¿Qué trataste de decir en esa frase? Solo Dios lo sabe.

Ahora, la pregunta cae por su propio peso: ¿en verdad piensas incluir este texto en un libro? ¡Por favor, un poco más de respeto hacia el lector!

Un abrazo,

Julio Meza.

diego viernes, abril 24, 2009 10:41:00 a.m.  

Hola Julio, ejuectivamente hay errores de puntuación como señalas, salvo el “viviste”, conjugación del verbo vivir en segunda persona en pretérito ve tú a saber.

Y en lo último… sabrás que en este blog nunca sé bien qué quiero decir.

Julio Meza Díaz lunes, abril 27, 2009 1:23:00 p.m.  

Hola Diego.

Interesante modo de aplacar las aristas críticas de mi comentario. Recurrir al humor siempre demuestra inteligencia y, cómo no, profunda tolerancia. Sin embargo, es preocupante saber que alguien como tú, que es más o menos destacado en su oficio, no tenga la menor idea de lo que quiere decir, habiendo tantos temas importantes y de necesario debate. ¿Qué se puede esperar entonces de aquellos periodistas que sólo se dedicaron a huevear a lo largo de su carrera universitaria? ¿Qué se puede esperar de aquellos que ni siquiera lograron dominar el lenguaje escrito? ¿Qué se puede esperar de aquellos que ahora, quizás por contactos, están tras medios importantes de comunicación?

A veces creo que, ante semejante panorama, el periodismo debería implicar largos años de estudios profundos de todas las ciencias humanas, y no sólo unos cuantos ciclos de alegría juvenil y hueveo pseudo poético.

No obstante, por suerte, hay por ahí algunos buenos periodistas. ¿Dónde están? Pues pérdidos como joyas entre las miasmas.

Un abrazo,

Julio Meza

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