lunes, julio 20, 2009

El placer de viajar en combi

Cuando no tengo carro, ya sea porque lo están arreglando o porque sé que voy a hidratarme con alcohol, trato de transportarme en combi (a menos que se me haga tarde para llegar a donde debo). Entonces, trato de tomarme las cosas de la mejor manera, comprendiendo los beneficios que implica emplear el transporte público. Y sí, el transporte público trae ciertos beneficios que se pueden encontrar dando una mirada optimista a todo lo que nos puede molestar.


Viajar en combi mejora tus reflejos. Acelera y frena. Tiembla. Es una mezcla de montaña rusa con Tagadá, pero sin cinturón ni seguridad. Ante ello, debes pensar rápido. De tus reflejos depende agarrarte con más fuerza en el momento preciso para no caer ante la risa de todos o poner los brazos para no hacerte la rinoplastia más dolorosa ever. Es decir, si te fallan los reflejos puede peligrar tu vida (incluida la sexual).

Viajar en combi supone un entrenamiento en supervivencia urbana. Entre el jalajalallevalleva y el bajabajapiederechoaproveche, los limeños nos acostumbramos a un sistema que implica bastantes riesgos. Bajar a media pista y hasta con el auto en movimiento o estar a cada momento al resistiendo las intempestivas pisadas de freno nos hace vivir al borde de la muerte. Llegar a casa sano y salvo nos convierte en sobrevivientes. Una señal de que nos podemos autoproclamar aptos en esta nueva selección natural.

Viajar en combi es un deporte de aventura. Lanzarte desde un puente con una soga elástica, descender río abajo en una canoa, escalar un cerro a miles de metros de altitud no se compara en nada con un viaje en combi. Los peligros de chocar (y justo por tu lado) o ser atropellado al bajar, proporcionan la dosis diaria de adrenalina para sentirte vivo.

Viajar en combi es bueno para entrenar el olfato. Afrontémoslo: no vivimos en una ciudad de clima seco, viajar en transporte público toma su tiempo y, pese a que digan los comerciales del gobierno, el agua no llega a todos (por lo menos no a todos los rincones del cuerpo de algunos conciudadanos). Sea en verano o en invierno, cuando la gente se niega sistemáticamente a abrir las ventanas, podemos saber el verdadero significado de la frase “olor de multitud”.

Viajar en combi pone a prueba tu detergente. Desde el simple polvo, pasando por la viscosa grasa hasta esa indeterminada mezcla que se podría definir como todas las anteriores acumulada per secula seculorum, amén en los asientos de las unidades de transporte se pega a la ropa. Te deja manchas a veces imposibles de eliminar. Es entonces que puedes probar si son realmente efectivos tus cristales o tu potente cariño para eliminar la mancha que ves y la que no ves.

Viajar en combi te proporciona el tan ansiado roce social. En cada viaje, quieras o no, estarás rozándote con decenas de personas. Este punto ofrece ventajas especiales para aquellos que andan solitarios. Yo, por ejemplo, que ando sin novia desde hace mucho, lo disfruté.

Viajar en combi refuerza tu sistema inmunológico. Piensa cuántas personas cogen los mismos pasamanos que tú. Esas personas que agarran dinero, probablemente no se lavan las manos cuando deben hacerlo, estornudan, tienen perro. Esto, sin mencionar las manos del cobrador que debe tocar miles de monedas y otras manos. Imagina los microbios que llegan a tu organismo cada día, contra los cuales este elabora las defensas necesarias para que no caigas enfermo y, mucho menos, muerto. Lo que no mata, engorda.

Viajar en combi diversifica tus gustos musicales. Cuántas veces has escuchado a tu mejor amigo silbando esa canción que ni tú ni él habrían escuchado si no hubiera sido en una combi. Está bien, quizá llevas tu mp3, discman, iPod o walkman; pero siempre está esa molesta musiquita que te hace salir de tu monse CD.

Viajar en combi ejercita tu tolerancia. Puede que no todo sea chévere: ni el carro, ni la música ni el fercho. Puede que te reviente que esa chica se siente en un asiento reservado y no se lo quiera ceder a la viejita que acaba de subir. Puede que te den arcadas al ver a la tía de al lado sacando la teta para darle de lactar a su chibolo. Puede que al lado tengas sentado a un tipo que lee todo el rato su biblia o el Corán. Pero, dentro de todo, debes respirar profundo, si puedes, tener paciencia y convivir con ellos.

Viajar en combi refuerza tus ganas de superación. Cada vez que subes te preguntas cuándo llegará el momento de ir siempre en taxi, comprar tu carro, contratar un chofer… o hasta mudarte del país.

6 secretos:

Malena lunes, julio 20, 2009 6:16:00 p.m.  

Indiscutiblemente, buenísimo... no el viajar en combi, por si aca...

Laura Hammer jueves, julio 23, 2009 1:53:00 p.m.  

Ahora entiendo lo que decías sobre que odiabas los posts largos y sin dibujitos...
Increíble. Hice lo que tu:
No pude terminar de leerlo
y te escribo solo para saludarte.

Parte de la cultura combi?

Ivonne viernes, julio 24, 2009 2:54:00 p.m.  

jajaja.. me encantó el post!!!
nadie puedo haberlo dicho/escrito mejor!!

:)

Wilder jueves, septiembre 03, 2009 5:54:00 p.m.  

Lo más alucinante de viajar en combi es que vas instruyendo tu olfato a hedores practicamente inhumanos. Es decir: el hediondo olar a axilas del cobrador y de algunos pasajeros.

Otra de las "bondades" de viajar en combi es tener el "privilegio" de mirar las axilas peludas de la señora de tu costado.

Grande mi variopinto Perú!!

cecilia villanueva miércoles, diciembre 01, 2010 2:22:00 p.m.  

Nunca mejor descrita la alucinante experiencia de viajar en combi. Muy bueno el post. Uno de los mejores hallazgos del año: desde la clandestinidad

Anónimo,  jueves, febrero 12, 2015 9:21:00 p.m.  

Bueno, tienen razon en algunos puntos, pero en otros hay que ver el lado positivo: te bañas de humanidad. Si, de aquella que se necesita para ponerse en el zapato de otro. Tenemos varias realidades. El chofer que ve las diferencias entre distrito y distrito y el comportamiento de cada ciudadano perteneciente a dicho distrito y como tal los trata. Jamas se enfrenta a quien conoce sus derechos y si el conoce los suyos, jamas deja que lo menosprecien por eso. Pero si no conoce esto, si es un problema, hasta para su propio socio el sacrificado cobrador que debe respaldar cada accion temeraria que el primero realiza pero que en el fondo le preocupa, pues si a el le pasa algo quien ayuda al chofer? (tal vez sea el mejor castigo para un mal chofer que este ultimo se de cuenta de con quien esta tratando). Viajar en combi ofrece la oportunidad de tocarle el pulso a la cuidad a travez de sus ciudadanos, a menos que seas de esos que en burbuja viven y asi quieren morir. Bueno, estan en su derecho pero no deja de ser interesantes como se admira a gente que tiene "llegada con el pueblo" porque no desprecia su nivel, si no que lo entiende y espera que el servicio que se les presta mejore. Por gente que espera tener carro, viajar en taxi, o colectivo, las cosas no mejoran con la rapidez que requiere. La indiferencia es el peor de los males. Si no se arreglan todos estaremos en el mismo atolladero. A empujar el coche entonces!

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