Buenos días
Cada mañana, embalado, volteo el timón haciendo sonar las llantas de mi bólido y entro por la puerta posterior de la institución que me cobija. No porque esa puerta sea para el personal de servicio, sino porque queda más cerca de mi oficina y más lejos del tráfico y el mundanal ruido. Entonces, le sonrío al vigilante que como cada día, me entrega el pase vehicular sin pedir mi tarjeta de identificación, porque ya me conoce. Acto seguido le agradezco y él, que ha estado en su puesto desde mucho más temprano de lo que yo estaré en el mío, me sonríe. A veces me dice “qué tal” o “buenos días, flaco”.
Cambiar de rutina te permite descubrir esa parte del mundo que desconoces. El otro día, por esas cosas locas, ingresé por la puerta principal. Me había tomado el día para encerrarme en la biblioteca a estudiar. Andaba con un look homeless: una chompa negra, un gorro de lana verde y la barbita de un día. Luego de mostrar mi carné, el vigilante me saludó.
- Buenos días, jovencito.
Así da gusto.
saludo


3 secretos:
el retorno del look universitario... atractivo el asunto
ja ja ja Se nota que vas a entrar más seguido por esa puerta.
El portero de mi edificio a mi ya me dice señora,sin embargo, a mi esposo que es mayor que yo le dice "buenos días joven"; eso si que no me parece!!!!
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