viernes, septiembre 18, 2009

Dónde está mi juventud

Hay días en los que todo simplemente te llega o quieres hacerte el gracioso. Entonces, no te afeitas, te pones esa camisa a la que le falta un botón, encima de tu polo con la S de Superman sobre el pecho. Ese día te encontrarás con todas las personas que alguna vez conociste, gente importante, personas ante la cual quisiste parecer serio alguna vez, antiguos jefes y un muy, pero muy largo (guarda ahí) etecé. Y pensarás que todas esas chicas que alguna vez te dijeron que no durante tanto tiempo; los jefes que te despidieron; las empresas que no te aceptaron y los amigos que no te elegían en su equipo para jugar fulbito tenían mucha razón.

Pues bien, ese día, probablemente coincida con aquel en que debes salir un poco de la rutina, ir al banco o a la URO Comunal por ve tú a saber qué razones. Y sí pues: mal día para todo. Mal día para mí.

Caminaba por los pasillos de una tienda por departamentos en esos barrios donde, alucinas, nadie te conoce ni de Hi5. Entonces, pasaba mi mirada por la turba melenuda cuando, de pronto, en medio de ese mar de caras que me enamora, un par de ojos me mira, la boca correspondiente me muestra los dientes en una medialuna y una de las manos me saluda.

En los tres pasos que di hacia la señora en cuestión se me abre un pop up. Haga clic en la respuesta correcta.

A esta tía la conoces porque:

a. Vive en tu edificio.
b. Es mamá de alguien.
c. Trabaja en alguna oficina de tu chamba.
d. Es alguien a quien le regalaste tu bolsa extra en el parque para que recoja las cochinadas de su cocker.
e. Fue la profesora que te convirtió en un monstruo en computación.
f. Alguna de las anteriores.

Sin elegir opción alguna, para no obtener puntaje en contra, saludé. La examiné de cerca mientras le hablaba como si hace rato hubiera desempolvado el grueso fólder manila con su expediente. Mientras le preguntaba “Cómo estás” con mi cara de sorpresa predeterminada para estas ocasiones; examinaba. Veamos: ojos, frente, nariz, boca, forma del cráneo, color de las raíces del cabello. Googleé en mi memoria y ¡bingo!

Todo apareció:

Nombre: Carla
Sexo: Femenino
Ciudad: Lima, Perú
Estado civil: En una relación
Me gustaba:
Me hizo caso: No
Observaciones: La conociste en el instituto de inglés. No es una señora, tiene tu edad, imbééécil.
Siguiente parada: sección cremas faciales en busca de DNAge, crema de noche, y crema de ojos. (Para mi mamá, por supuesto). Y quemar esa ropita junto con tu autoestima.

1 secretos:

Carlos viernes, septiembre 18, 2009 2:34:00 p.m.  

yo me compraria una corbata para hacerme piñata!

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