Blanca Navidad
Odio la navidad. Es cierto. Quizá no la odio, simplemente perdió el encanto… qué sé yo. A mí me desilusiona un poco, tal vez no tanto como hace unos años, puesto que cada vez espero menos de estas fechas.
Sin embargo, esta desilusión no es exclusiva de quien escribe. Probablemente usted también la ha sentido y creo que en gran parte, se debe a esa navidad que se ha gestado en nuestro imaginario y, como tal, es imposible e inalcanzable.
Comencemos por Papá Noel, Santa Claus, el viejo pascuero que vive en el Polo Norte. Y, claro, toda la vida da la impresión de que los regalos se quedan en gringolandia, porque por aquije, naranjas. Así, sentimos que el único que nos visita es San Nicolás Cage.
Il vero panettone que, no es tan vero, puesto que todos los hacen acá. Es decir, un panetón en serio, debería ser horneado en Milán. Pero, el asunto no va tanto por ahí, sino más bien a las imágenes asociadas. Mucha de la publicidad está vinculada a una realidad que nos es ajena: la Italia de hace siglos en la que no vivimos ni viviremos.
Hemos estado familiarizados con la “blanca navidad”. Desde los villancicos de los niños cantores, pasando por las postales hasta arribar en los comerciales de Coca-Cola, hemos visto esa navidad con hombres de nieve y copos cayendo del cielo. Si la idea no estuviera tan interiorizada los árboles de Navidad blancos se habrían extinguido hace años más rápido que la nieve del Pastoruri. Entonces, si la Navidad perfecta tiene nieve y nosotros tenemos sol y el calor de porquería, nuestra celebración se encuentra en las antípodas de la perfección. Por eso nos emociona tanto cuando, caminando por el Jockey Plaza, de pronto, comienza a nevar. Si en el invierno de Lima vivimos sufriendo al llegar a los 14 grados Celsius, alucina con nieve. A ver si te va a parecer bonita una navidad donde estés más congelado que tu pavo San Fernando.
navidad


3 secretos:
jajajaja, es muy cierto todo lo q dices estimado Grinch, y bueno es como siempre acaban las celebraciones de dias "importantes"...en un tremendo mercado a favor de los q estan del lado ancho del embudo...
Sinembargo, aun quedan niños a los q les gusta vivir esa ilusion... creo q no tenemos porque robarsela... saludos
Bueno, yo no odio la navidad. Lo que odio es la reunión familiar de navidad. ¡Es horrible! Tener que verle la cara a esa gente que uno ni conoce... en fin.
Para la navidad del año pasado dediqué un post en mi blog:
http://mividaesfreak.blogspot.com/2008/11/cual-es-la-necesidad-de-festejar.html
Nos vemos.
xFactor.
La navidad aquí en Madrid con todo y nieve, a cero grados tampoco me pone, para nada! Y el panetón aca no es bueno y comer camarones en la cena de navidad te caen mal al dia siguiente. Lo bueno que ya pasó. Sobreviví a la navidad!
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