jueves, enero 29, 2009

El Tío Bismutol habla desde la clandestinidad

Aunque en su casa y en su oficina todos le digan Guille, mediáticamente el publicista Guillermo Macchiavello ha perdido su nombre para convertirse en el Tío Bismutol personaje que responde a una voz en off sólo con gestos.

En este blog ya hemos hablado de esta campaña. La primera vez dijimos que la odiábamos. La segunda vez nos gustó. Incluso el mismo Tío Bism..., perdón, Guillermo nos comentó. Y en los últimos meses se han lanzado dos comerciales más. Lo único que se pregunta este bloguer es porqué habla en primera persona del plural. En fin. Sin más trámites ni papeleos, y sólo presentando tu DNI, Desde la clandestinidad, tu blog amigo, lleva hasta tu compu, tu laptop, tu mac o tu smartphone a Guillermo Macchiavello, el Tío Bismutol.





Bonus track: Al entrar al estacionamiento de su centro laboral dije al vigilante "Tengo una cita con el señor Guillermo Macchiavello". Me miró con cara de duda repitiendo mis dos últimas palabras y me hizo pasar. Minutos después, al recoger mi carro me dijo "¿Estabas con el profe Bismutol?", con cara de habla así, pues.

Read more...

martes, enero 27, 2009

Dime que sí

Hace unas semanas te pregunté si querías. Me dijiste que no. Que te habían dicho que hasta podías llorar y no estabas preparada. Que a lo mejor en un tiempo más.

El último fin de semana te lo volví a proponer y me dijiste lo mismo. Que aún no estabas segura de lo que pudieras sentir. Que andabas un tanto voluble y de poco ánimo. Y la verdad, no sé qué hacer para convencerte. Esta situación me está cansando. He llegado a pensar que no quieres hacerlo conmigo.

Solo espero ese momento en que estemos los dos en la oscuridad y que de pronto nuestros rostros se iluminen porque ya va a empezar la película. Anímate, plis, antes de que la saquen de cartelera. No seas pesada.



Read more...

sábado, enero 24, 2009

Encuentra los parecidos entre estas fotos de Tongo

Hace tiempo, mucho tiempo, trabajaba para una revistilla sabatina. Un día tuve la feliz idea de entrevistar a Abelardo Gutiérrez, Tongo. Lo llamé y me citó un día, y no apareció. El fotógrafo llamó a putearme. Otro día me confirmó que iba sí o sí, y tampoco apareció. Me llamaron la editora de foto y luego mi editor a darme sendos puteos. Finalmente, un día me dijo que ahora sí o sí... y para evitar más puteos, chapé mi camarita y yo mismo le tomé la foto.



Luego escribí un post sobre el susodicho y lo colgué en mi blog con la misma foto.

Mucho tiempo después Tongo anuncia que grabará Let it be y, en Youtube se publica este video.




No se uds. pero yo les encuentro un gran parecido.


Este post, en realidad, se produce porque siempre quise publicar esta foto.


Onenes.

Read more...

lunes, enero 19, 2009

Ministro Brack hace cosas con Big Meche



Qué dirá su esposa.

Read more...

domingo, enero 18, 2009

Hasta el Facebook sabe que 2 de cada 3 no me quieren

Navegaba por las aguas del Facebook cuando vi la siguiente advertencia.


Ahora sé que tengo tantos enemigos como Horatio Caine.
Lo bueno, es que mi vieja, en cambio, me adora.




Read more...

martes, enero 13, 2009

Mar

Desde el malecón de Miraflores veo el mar. Amaneció con un sol tímido, pero poco a poco las nubes se disipan. Decenas de puntitos flotan muchos metros abajo en toda esa agua. Me siento raro. Me siento lejano. Me siento en mi bicicleta y regreso a casa.

Cogí sólo lo elemental: mi ropa de baño (hallada luego de un trabajo casi arqueológico), mis sayonaras azules (emblema de cualquier loco que se respete), una camiseta que no eche de menos en caso de hurto y 18 soles: 8 en monedas y 10 en billete herméticamente cerrado en una pequeña bolsa para que Quiñones no se moje, porque no hay quien lo planche.

Los ocho soles se me van en el taxi de ida, que me deja en una playa al azar: Sombrillas, pero me voy al ver una ola de espuma ocre y un plástico azul. Camino un poco y llego a Yuyos, menos sucia y con menos gente. Finalmente allí: el mar, la frontera final. Dejo mis sayonaras y mi polo en la arena. Venzo el miedo a exhibir mi espalda que tiene poco que enseñar y mi pálido pecho que tiene mucho que aprender.

Como en el carnaval, la playa es un lugar que contradice la cotidianeidad. Chicas visten prendas que, en otro material, serían lencería, a vista y paciencia de todos. Otros, como yo, usan shorts cuando no se pondrían algo así ni para dormir. Allí todo se tolera. La adiposidad corre y rebota 100% actitud, no hay inseguridad en ningún mondongo. Finalmente, me siento invisible. No hay nadie que cave un hoyo para enterrarme. Nadie que saque un vaso descartable para llenarlo de Inka Kola y arenita. Nadie que me ponga bronceador, no hay, siquiera bronceador. Aparto un poco de arena, pongo mis pies y los entierro yo mismo, regresando a su lugar la arena desplazada. Saco mis pies, entierro mis manos para encontrar una colilla de cigarros. Invisible: no se me acerca ni el vendedor de chaquiras.

Finalmente me tiendo en unos pocos metros cuadrados, entre dos familias que me miran con sospecha. Yo las miro a ver si me miran bonito y aceptan cuidar mis miserables pertenencias. Cierro los ojos para sentir cómo me voy friendo. Escucho voces. Un niño grita “que asco” y siento que la arena empujada por su slap tapa uno de mis tatuajes. Otra niña grita muy cerca de mí: “Papá, un muy muy”. Veo en la arena la basura normal de la playa: rocas, caparazones, harto yuyo. Otro niño corre con un bloque de madera. Un heladero escupe a pocos metros. Los pies del niño con el bloque mezclan aquello con más arena.

Y me lanzo al mar. Había pasado mucho desde la última vez. Me meto cada vez más. Hago el muertito hasta que me hundo. Me tiendo boca arriba. Una bolsa biodegradable de supermercado comanda un cardumen de envolturas plásticas que pasan a mi costado. Me zambullo y veo el verde de las aguas. Por favor, que no me de ninguna infección a los ojos, pienso. Nado estilo libre hacia la orilla hasta que me choco con el fondo. Salgo y doy un paso a la vez. Las piedras se me clavan en los pies. Como la ropa en una azotea, me seco al sol. Me meto de nuevo. Me quedo en la orilla mirando a la gente y camino hacia la pista para irme. Miro al bolsillo y la plata no está. Subo por la Bajada de Baños. Camino. Por ratos descalzo por las heridas que me provocan las sayonaras. Atravieso calles, avenidas, parques residenciales sintiéndome invisible, excepto por una niña que se aleja de mí con miedo.

Read more...

lunes, enero 12, 2009

Esa maldita costumbre de pensar qué estarás pensando

Hace un año te vi y me porté muy mal. Te saludé y casi no te hablé. Evité cruzar las miradas. Al despedirme ni siquiera me acerqué.

Un año después te volví a encontrar. No sé por qué me tomó por sorpresa. Ahora sí hablamos un poco más, aunque creo que estuve un tanto reservado. No te hablé directamente, sino a través de nuestros amigos. Casi no nos miramos a los ojos.

Y siempre pienso lo mismo: ojalá no creas que me acerco mucho, ojalá no sientas que me quiero alejar. No ser muy confianzudo, pero tampoco muy parco. Ni muy espontáneo ni con mucho disfuerzo. Hablar, pero decir poco. Cuando en realidad quisiera que fuera como antes, conversar, salir a tomar un café con nuestros amigos comunes, incluir tu correo en las invitaciones a mis cumpleaños. A veces me da la impresión de que preferirías no verme. No tener que hablarme. No sé qué pensarás de mí: si soy bueno, malo, loco o peligroso. Quizá porque espero alguna señal que me diga que tú también quieres ser mi amiga y comenzar de nuevo.

¿Y si a ti te pasa lo mismo?

Read more...

viernes, enero 09, 2009

La foto con la sonrisa

Bueno, a pedido de la muchachada, colocamos la foto con la sonrisa. Espero que a partir de ella comprendan por qué antes solíamos publicar fotos tipo medioevo (que no es la mitad del presidente de Bolivia). Es decir, esas épocas en que los caballeros no sonreían porque dejaban sus piezas dentales en el campo de batalla (o porque aún no existía Dento, peruana por sus cuatro costados) y tenían menos dientes que panelista de Laura Bozzo.

Post scriptum: este post estaba programado para ayer. Por respeto a la amable blogoplatea, iniciamos una serie de sesiones fotográficas (entre ayer y hoy) posando distintos tipos de sonrisa: la frontal, la lateral, la media sonrisa con levantadita de ceja. Descubrimos entonces, mi cámara y yo, que era imposible posar, sonreír y verme varonil simultáneamente. Es que macho que se respeta nunca sonríe. Ergo, mande al diablo al respeto. Por eso decidimos, mi blog y yo, colocar esta foto tomada a pocos días de iniciado el año, durante mi más reciente periplo por la laguna de Paca.

Onenessssssss

Read more...

jueves, enero 08, 2009

Libre de brackets

Antes de la última navidad; luego de tres años, cuatro meses y diecisiete días, mi dentista decidió que finalmente era tiempo de quitarme los brackets. Desde mediados del año me había hecho la promesa y yo, asistía cada cita con los ojitos del gato de Shrek, como la novia que finalmente espera que le propongan matrimonio. Finalmente, ya había perdido las esperanzas. Por eso no me hice muchas ilusiones cuando me dijo “la próxima te los sacamos”. Me había arrepentido de no pagar un poco más por aquellos de porcelana que se encaletarían fácilmente en mis dientes amarillos. Opté en cambio por los de metal. Al fin y al cabo, pensé, solo será un año.

Las primeras semanas fueron una tortura. Una sensación de que mis dientes estaban enjaulados. Luego el dolor de los ajustes. Primero me pusieron los brackets sin los alambres, esto me hacía ver algo raro. Recuerdo que mi jefa de ese entonces, cuyo nombre no diremos porque no nos gusta colgarnos de la fama de nadie, se dio cuenta al toque. Me miró y dijo “Diego, qué te has puesto” para luego agregar “Bueno, tendrás una sonrisa más bonita”. Por eso, me extrañó que en mi casa nadie notara la ausencia de los metales (no precisamente instrumentos musicales) en mi cavidad bucal. Y sí, luego de tres años, ya no tengo nada, casi nada. Debo usar unos fierros que se retiran con facilidad y me hacen hablar medio raro, como un conocido escritor que salía en la tele. Pero si debo tomarme una foto o ir a una fiesta, puedo no ponérmelos, lo cual me hace feliz (y a usted, amable lector, también).

El otro día, conversando con mi madre (a quien de cariño llamo "mamá"), denunció públicamente “te han quitado los fierros” como Rodrigo de Triana anunciando Tierra a la vista. A lo que respondí “hace tres semanas. Hace tres semanas”.

¿Ya hablamos de esto antes? Conoce la verdad aquí y aquí. También aquí.

Read more...

Dígame licenciado

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

En otras palabras: Está permitida la reproducción parcial siempre y cuando

se mencione la fuente y no se emplee con fines comerciales.

Blog Archive

  © Blogger templates The Professional Template by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP