lunes, abril 05, 2010

A los que, en el fondo, tiemblan al ver un guardia

- ¿Sus documentos, señor?
- ¿Por qué?
- ¿Sus documentos, señor y de los ocupantes del vehículo?
- Le pregunto ¿por qué?
- Estamos haciendo operativo.
- ¿Qué tipo de “operativo” (1)?
- Operativo, señor. Acá no es como en La Victoria (2).

No me había pasado una luz roja, no había sacado el celular ni para hablar con altavoz, no había causado algún accidente. Ni siquiera me había cruzado esas líneas continuas sobre el asfalto que indican que uno no debe cambiar de carril. Era un fin de semana cualquiera e iba conduciendo por la Costa Verde cuando me estacioné en una zona permitida. Al lado estaba el carro de unos familiares con los que planeábamos hacer una caminata junto al mar. Al otro lado, un patrullero que aquella mañana se dedicaba a detener “aleatoriamente” a los carros que pasaban.

Mi error fue conducir un vehículo con lunas oscuras que, por lo demás, contaba con autorización. Y pese a que estábamos en dos autos, el otro, por los misterios del random, no fue intervenido. No digo “no lo paró la Policía” porque como decía, estábamos estacionados.

El último jueves me pasó algo similar. Un vehículo policial se puso detrás del mío y me siguió un par de cuadras, sospecho que esperaba que cometiera alguna burrada para tener motivo de pararme. Al ver que me estacionaba, detuvieron su vehículo y me pidieron documentos (3).

Y siempre es igual, se niegan a decir las razones por las cuales te detienen, por lo que hay que preguntar más de una vez. La respuesta es aquella del profesor de instrucción premilitar que te dice, más o menos, qué me mira, cadete. En otras ocasiones te detienen ante una falta (real o no) y te piden ir a la comisaría, cuando saben que eso no es necesario. Cuando les recuerdas que la multa deben ponértela en el mismo lugar para que sigas con tu vida dejan de lado la voz autoritaria y hasta te perdonan la vida.

Entonces siento que cuando ven pasar por ahí mi carro, con sus lunas oscuras, piensan que es una oportunidad para hacer algo más que verificar no haya secuestrado a nadie (aunque, valgan verdades, tener el permiso tampoco garantiza lo contrario)(4). Y andan tan concentrados en eso que olvidan otros aspectos: como la restricción de mi permiso para conducir con anteojos. Ese día, por ejemplo, estaba con lentes de sol y no me dijeron nada sobre eso; aunque mis lentes de sol tienen medida (pero ellos no tienen por qué saberlo).

No han sido las únicas ocasiones y mi impotencia aumenta cada vez más. Es cierto que muchos otros policías no me han detenido. Es decir, no podemos generalizar. Pero cuando veo esas camionetas blancas, me entran todos los muñecos. No sé si me detendrán por el simple gusto de hacerme perder tiempo, mientras algún imprudente se pasa la luz roja o si en alguna de esas ocasiones buscarán alguna razón rebuscada para empapelarme o invitarme a un mundo absurdo culpándome de un crimen que no cometí.


(1) La palabra apropiada es “operación”.
(2) Por más que intentamos, no pudimos descifrar qué quiso decir.
(3) Estacionar debería ser como un “ampay me salvo”, digo, ¿no?
(4) Mi maletera es pequeña y a veces llevo cosas en el asiento de atrás. Mi carro anterior tenía vidrios transparentes y una maletera más amplia donde entraba hasta un cadáver completo o cuatro cuerpos debidamente descuartizados.

El título de este post corresponde a un verso del poema Dedicatoria, de Luis Hernández.





5 secretos:

Coralí lunes, abril 05, 2010 9:52:00 a.m.  

Tu relato me ha reafirmado que prefiero no manejar si a parte de cuidarme de los choros debo cuidarme de los polis no pues. Me ha encantado eso de "Estacionar debería ser como un “ampay me salvo”, digo, ¿no?"

Coco lunes, abril 05, 2010 2:16:00 p.m.  

Me has hecho acordar cuando todavia andaba de novio con mi esposa. La iba a visitar casi a diario a la casa de sus papás en Breña y casi todas las noches, al regresar, me paraba un patrullero, por las puras weis.

Incluso una vez un carro que iba detrás mio, al ver el patrullero aceleró, me rebasó y me cerró para salir de la Av. Arica por donde ibamos (algo tendría que ocultar) pero al que detuvo el patuto fue a mi :S

Por últim, pero no menos indignante. Tambien en Breña, me robaron un espejo retrovisor, mi cuñado agarró al choro a patadas y recien ahí intervino un patrullero estacionado a una cuadra del lugar. Cuando fuimos a la comisaría, querían meter preso a mi cuñado y delante de nosotros le recomendó al que estaba tomando el parte, refirindose al choro: "tratalo bien que es familia" Y luego cuando me encontré con el tombo en la puerta me amenazó mismo choro: "portate bien que te puede ir muy mal"

En fin.

Renato lunes, abril 05, 2010 3:44:00 p.m.  

¿Que sugieres? ¿Que no se hagan nunca "operativos"? ¿Que la gente ponga lunas negras cuando quiera? ¿Que hay un policia por carro en la ciudad (como dices "me paran a mi mientras otro se pasa la luz roja")?
Y si te paran tantas veces... ¿nunca has pensado que algo estas haciendo mal?

diego lunes, abril 05, 2010 5:06:00 p.m.  

Hola Renato, si estuviera haciendo algo mal, me tendrían que poner una multa sin más. Pero, como explico en el post, no lo hacen porque no estoy haciendo nada malo. Mi sugerencia sería que haya controles más estrictos respecto a los agentes del orden. Es decir, que no te intervengan sin razón alguna y sospechosamente en vísperas de fiestas o feriados largos.

@jlbugarin domingo, mayo 02, 2010 3:34:00 a.m.  

los unicos que pueden poner multa son los policias de transito, los de las caminonetas de tombo no te las pueden poner. Lo hacen para asustarte y coimear. Siempre al subir la costa verde hacia san miguel te paran por las webas y se asustan cuando intentas llamar a alguien, ya bajan sin la placa que lleva su nombre.

Dígame licenciado

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

En otras palabras: Está permitida la reproducción parcial siempre y cuando

se mencione la fuente y no se emplee con fines comerciales.

Blog Archive

  © Blogger templates The Professional Template by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP