Como si fuéramos peruanos
Un periodista gringo reporta en vivo desde exteriores en un país sudamericano. “Vamos a presenciar en vivo el asesinato del presidente” y, en efecto, sale el presidente y es asesinado. En seguida se inicia una lucha por el poder entre el grupo que toma el poder y los rebeldes, mientras un decepcionado Woody Allen es secuestrado y termina encabezando la rebelión vestido de verde militar y una barba que recuerda la revolución cubana.
No se trata de un documental sobre América Latina, sino que parte de un estereotipo. Bananas es una parodia donde Allen se burla de todo un poco: de la política, de la imagen norteamericana, de la muerte como espectáculo, de sí mismo.
Lo mismo pasa con la famosa escena de Modern Family donde el personaje (ojo, el personaje y no la actriz) de Sofía Vergara sostiene una discusión con el de Ed O'Neill (o sea, Al Bundy).
Todos han protestado a raíz de los 17 segundos de esta escena.
¿Cuántos habrán visto el capítulo completo? ¿Cuántos la serie? Confieso que tampoco he visto un capítulo. El chiste está en la manera en que un personaje le enrostra un estereotipo a otro y este, enojado, saca de la manga otro cliché, demostrando así que no está tan alejado de aquel agresor. Pero, claro, esto es una parte del humor que se tiene que desarrollar y trabajar, mientras muchos de nosotros tenemos el sentido del humor un tanto atrofiado tras muchos sábados de Recargados de risa o de escuchar tanto decir que Carlos Álvarez es un genio.
No obstante, qué puede uno pensar, ya como peruano, de un país donde tres trabajadores municipales son degollados. Donde Laura Bozzo presentaba a los peruanos como seres primitivos que solucionan todo a los golpes (y nadie demandó a Telemundo como quieren hacer con Fox). Donde el Presidente es acusado de pegarle a cualquier loquito que le grite algo. Donde otro ciudadano, José Alejandro Godoy es condenado a tres años de prisión y a pagar una reparación civil astronómica por opinar sobre un personaje público y enlazar a medios de prensa en su blog. Donde los congresistas se rehúsan a rendir cuentas de sus gastos y otras tantas perlas en ese collar (o rosario) que podríamos llamar “historia del Perú republicano”.
No quiero dejar pasar la ocasión para expresar mi solidaridad con José Alejandro Godoy. No por amistad (solo nos hemos visto una vez) ni por espíritu de cuerpo, sino por algo que hemos olvidado por ahí llamado justicia. No pongo imágenes en fondo negro ni nada porque me parecen cojudeces (con el perdón de quienes sí las han puesto).
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