miércoles, junio 08, 2011

La bolsa o la vida


Luego de la primera vuelta… perdón, luego de los comentarios racistas después de la primera vuelta, mucha gente razonable solía decir que estas elecciones nos han permitido conocer mejor a la gente. Esa gente que conocimos en el colegio, la universidad, el trabajo, alguna fiesta y a los que nunca hablamos… pero tenemos en Facebook o a los amigos de toda la vida.

Quizá no les faltó razón, pero para mí, la segunda vuelta me permitió conocerme más a mí mismo.

En serio.

Antes de que sigas leyendo:

No quiero con esto juzgar a la gente que votó por una u otra opción. Redundo (al ser esto un blog personal, una opinión y casi como si hablara con mi conciencia por teléfono y pusiera altavoz) al decir que estos son parámetros que solo sirven para mí mismo, con el ánimo de que quizá haya una o dos personas que coincidan con esto. Mi conciencia no tiene que ser igual a la tuya. Mis valores no tienen que ser los tuyos. Eso no te hace mejor ni peor. Solo piensas diferente. Si vas a alucinar que por eso me creo la gran cagada, mejor deja de leer y reenvía haz algo bueno por la vida dando clic en la publicidad a ver si me llega mi cheque de Google.

(Ahora sí, continuemos)
Las opciones eran bastante claras: dos candidatos que no aseguraban ninguna seguridad respecto al respeto a las instituciones democráticas (Ollanta por el discurso escuchado en todos sus años de campaña y conexiones con Hugo Chávez y Keiko Fujimori que, si bien no es su padre, no se cansó de reivindicar su gobierno). La única diferencia, por lo menos la señalada insistentemente por los medios, era el respeto al modelo económico que aseguraba Keiko Fujimori.

No obstante, Keiko Fujimori no me parecía una opción. Hacia finales de los 90 fui uno de esos tantos estudiantes universitarios que marchó hacia el Centro de Lima para manifestar su descontento con el fujimorismo. ¿Resentimiento? ¿Odio? ¿Esa estúpida cosa llamada dignidad que no nos da de comer? No lo creo. Solo un poquito de respeto por mí mismo y coherencia con lo que creo.

No sé qué decir de Ollanta Humala que ya no se sepa. Tampoco era una opción para mí.

Lo admito. Me gusta la plata. Nunca me ha sobrado. La plata no me llega sola: Mis papás trabajaron (y se endeudaron) bastante para pagar mis estudios y manutención. He trabajado bastante para seguir estudiando y mantenerme a mí mismo. Aún ahora lo sigo haciendo. Cuando puedo, ahorro y le confío estos recursos al sistema financiero. Me gusta darme gustos de vez en cuando, todas esas cosas que quizá también te gusten a ti. También espero comprarme un sitio donde vivir. Probablemente algún día me quiera casar, tener hijos (aunque al paso que voy, quizá termine teniendo procreando gracias a un vientre de alquiler como Ricky Martin) y asegurarle a mi familia todas las comodidades.

Alguien dijo en Twitter que teníamos que votar por Fujimori, porque, de salir Humala, podríamos perder todo lo que hemos hecho en nuestra vida. No estoy tan seguro. A lo largo de mi vida he hecho amigos, he construido buenos recuerdos, he reído, a veces no la he pasado bien, me han querido, he amado, he aprendido. Eso no lo podría perder nunca.




Dígame licenciado

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

En otras palabras: Está permitida la reproducción parcial siempre y cuando

se mencione la fuente y no se emplee con fines comerciales.

Blog Archive

  © Blogger templates The Professional Template by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP