La renuncia de Vargas Llosa a El Comercio
Ayer dio la vuelta al mundo la renuncia de Mario Vargas Llosa a la difusión de su columna en El Comercio por haberse vuelto un medio de propaganda a la candidatura de Keiko Fujimori para impedir que Ollanta Humala gane las elecciones.
Renuncia de Vargas Llosa al diario El Comercio
La medida ha sido aplaudida por muchas personas. Si bien es una decisión personal respetable, encuentro algo que no me termina de cuadrar.
Considero que hay dos corrientes de pensamiento sobre trabajar o estar de alguna manera vinculado a una empresa o administración con la que no se comparte puntos de vista. Ambos válidos.
- La primera es desvincularte totalmente. Algo así como lo hace Vargas Llosa al renunciar a El Comercio o cuando ministros de Estado han renunciado a sus cargos para no avalar a una administración corrupta o ineficiente. Salida digna.
- La segunda es quedarte al pie del cañón. No ceder terreno y quedarse, como llanero solitario o ser razonablemente necio nadando contracorriente hasta que te boten o te digan "No, Marito, hasta aquí nomás" (aunque conociendo las reacciones locales, luego dirían que el Nobel "está picón" por vaya usted a saber qué cosa).
Es decir, por un lado se busca lograr un contrapeso informativo al programa de Bayly en la tele, pero por otro se cede un espacio ya ganado.
Tweet


0 secretos:
Publicar un comentario