lunes, febrero 21, 2011

Me fui de casa

En el momento menos pensado, tenía ya las llaves de un departamento que comparto, pero donde prácticamente vivo solo. No hay desayuno cuando despierto, no hay ropa limpia ni comida si no la lavo o cocino antes. No hay nadie que me reciba al llegar y pregunte qué tal mi día ni cama tendida como por arte de magia. Entonces, hay que aprender. A vivir con uno mismo, a estar solo en casa.

"¿Por qué se va, joven? Si aquí tiene todo", me pregunta la chica que trabaja en casa. Precisamente por eso, trato de explicarle. Porque quizá también es bueno comenzar de cero.

Me da miedo. Me da miedo volver un día a casa y sentirme como Oshta luego de jugar con el duende. Me da me da miedo no estar físicamente cuando haya que subir las compras o cambiar un foco. Pero a veces los papás crecen y hay que dejarlos seguir su vida.



Estamos, además iniciando un nuevo blog. Soltero Home Alone sobre todo lo que implica vivir solo, hacer las compras, ver cuáles son las ofertas de la semana, entre otros datos. Ahí vamos.

Read more...

jueves, febrero 17, 2011

¿Por qué nos escandaliza ver a un grupo de gays besándose?

La última semana causó polémica aquella performance (puesto que no han querido llamarla manifestación, según leí en algún medio que no logro ubicar por Google) en la que un grupo de homosexuales se besaba en una plaza.

Luego, un gordito con credibilidad, panza y apellido de mantequilla, manifestó que si veía a una pareja de lesbianas besándose en la puerta del nido de su hija, les pediría que por favor se vayan y que a la tercera advertencia las botaría a patadas.

He recibido muchas preguntas bastante insistentes en mi formspring (y no sé por qué, si no fui organizador ni miembro activo -ni pasivo- de aquella manifestación del amor) sobre las lesbianas, los nidos, la Catedral y la represión policial.

Planteando algunos puntos:

1. ¿Por qué tenemos que ver a gays besándose en público?
Lo mismo me pregunto. ¿Por qué tenemos que ver parejas besándose en público? Me parece desagradable ver esas muestras extendidas de labios, lenguas y saliva. Sí, jode. Pero el espacio público es de todos. ¿Te jode ver una pareja agarrando en el Parque del Amor con una rosa de plástico? ¿Le pegarías a una pareja heterosexual por hacerlo? A lo mucho le gritas valientemente "al frente hay un telo" desde la combi justo cuando la luz del semáforo cambia a verde.

2. ¿Dejarías que tus hijos vean a una pareja gay besándose?
Uno de los misterios sobre los niños es que, pese a haber tenido experiencia en el asunto (pues todos hemos sido niños alguna vez) no podemos comprenderlos. Pero por lo poco que sé al respecto, los niños están tan bombardeados de medios que asumen la homosexualidad como un hecho más. Probablemente hagan el mismo escándalo que al ver a una pareja straight (o sea, gritar uuuuuUUUUUuuuu) y te hagan alguna pregunta. Por el contrario, escandalizarnos nosotros mismos, taparles los ojos, decirles "no veas eso, hijito" es hacerle pensar que hay algo malo en que dos personas se quieran. Por el contrario, exige un trabajo adicional, que pocos padres quieren asumir, que es el de explicarles qué es la homosexualidad. Es más fácil no explicar nada y esconder la verdad bajo la alfombra. El miedo no está en si nuestros hijos tendrán un trauma, sino en responder sus preguntas (sin generarles un trauma nosotros mismos).

3. ¿Es una provocación besarse en la puerta de la Catedral?
Siempre he creído que la provocación es problema del que se siente provocado. Como sostiene este escrito de Violeta Barrientos, provocación puede considerarse que una chica camine casi calata. Pero por eso ¿está bien que se le falte el respeto? Pudo considerarse provocación cuando Rosa Parks no quiso cederle el asiento a un hombre cuya piel era más blanca que la de ella (y ahora nadie duda de que estaba en su derecho). Volvemos al primer punto: estaban en la calle, que (nos guste o no) es de todos.

4. "Como los gays son una minoría, que se aguanten"
Los gays son una minoría, las mujeres son consideradas minoría, los negros son considerados minoría, en otras partes del mundo, los latinos somos considerados minoría. Pero a ellos nadie les dice "no seas negro" o "no seas mujer" (aunque esto último me lo han dicho algunas veces) o "se un poquito menos latino, ¿quieres?". Por el contrario, se apoya la participación de mujeres en política, en las universidades norteamericanas suele haber subvenciones o apoyos para estos grupos. Por último, los gorditos con credibilidad, panza y apellido de mantequilla son minoría, pero nadie corre a botarlos a patadas (por más que ganas no falten).




Read more...

viernes, febrero 04, 2011

Whitney Houston, tenemos problemas

La primera vez que recuerdo que me gustó una chica, fue cuando tenía 11 o 12 años. Llevábamos juntos un curso de verano y yo, fiel a mi tradición, me había quedado en silencio sufriendo mi telenovela. Pero, el verano terminaba y en adelante sería imposible que nos volvamos a ver... a menos que… hiciera algo.

Antes de que acabara el curso, los chicos mayores trataban a toda costa que nos lográramos con el método que muchos emplean para enseñar a nadar: lanzando a la víctima a la piscina para que se las arregle. “Diego tiene algo que decirte”, fue la frase que escuché antes de que nos dejaran a solas en un salón. Dudé, titubeé, tartamudeé, mire al techo y al final terminé negándolo todo.

Ese mismo día me senté frente a la máquina de escribir, cogí un librito que, por casualidad, había llegado a mi casa y escogí algunos poemas de Neruda (los que pudieron entrar en la hoja) y finalicé con una dedicatoria simple y cursi.

-o-

Alguien consiguió un casete pirata. Ese día no habría clases, sino una pequeña fiesta en el mismo salón. El pesado reproductor de cintas, que en clases servía para repasar frases en inglés, imitaba ahora a Whitney Houston cantando I will always love you, del soundtrack de El guardaespaldas. La profesora, antes de desaparecer, apagó las luces y a mí, nuevamente los chicos mayores, me lanzaron a la piscina, y terminé bailando en la oscuridad con aquella chica y yo, sin ver siquiera sus ojos, besé una de sus manos puesta sobre mi hombro en un ángulo de 90 grados.

Hartos todos de escuchar la misma canción (única conocida del casete) decidimos irnos. Saqué del bolsillo aquel papel que había tipeado el día anterior, entonces, ya doblado en ocho. Se lo entregué a otra de las chicas con el encargo de dárselo y rato después, volvió con el sobre intacto.

El papel, de regreso a mis manos, fue a parar al tacho de la basura, donde se manda todo ese correo inservible que a diario inunda nuestra bandeja de entrada.

Fue la primera, pero no la última.


Read more...

Dígame licenciado

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

En otras palabras: Está permitida la reproducción parcial siempre y cuando

se mencione la fuente y no se emplee con fines comerciales.

Blog Archive

  © Blogger templates The Professional Template by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP