viernes, septiembre 30, 2011

Crueldad con los osos


Paddington Bear, from Darkest Peru. Hell yeah!
Hay diferentes tipos de osos. Está el oso de anteojos, el oso polar, el oso gris, el oso panda, entre otros. Muchos de ellos están en peligro de extinción ya sea por la cacería o por la degradación de sus hábitats. Existe una especie de la que poco se habla, pero que viene siendo sometida a una crueldad de la cual pocos hablan, quizá porque son responsables por ella. Un maltrato al que no debería ser sometido ningún ser vivo… si lo fuera: el oso de peluche.

Awww. (El osito no piensa lo mismo).
Actualmente los osos de peluche han mutado. Ya no es el clásico Teddy Bear, representación más fiel del oso, hecho para ser abrazado y querido o el Paddington que pasó de la literatura a un ser de carne y hueso (o espuma sintética y más espuma). Ahora la piel de los osos puede alcanzar colores sobrenaturales, como rosado o azul; pueden ser deformados hasta llegar a ser un oso amarillo de brazos largos. Y no solo eso, son disfrazados de otras especies o ser usados como fetiches sexuales. Esto sin mencionar el trato que se les da.

Son separados de su familia desde temprana edad, apiñados en máquinas expendedoras durante días para luego ser agarrados por una mano mecánica, encerrados en latas para ser transportados en largas distancias o exhibidos en vitrinas por largas temporadas bajo las inclemencias del tiempo como el sol, la humedad o el frío.


He venido a cumplir tus fantasías.
Pero el problema no es solo de la mafia que trafica con ellos, sino también de quienes dicen acogerlos. Muchos de ellos suelen acabar encerrados en clósets polvorientos. Algunos, los que la pasan mejor, habitan las camas de jóvenes a quienes han sido obsequiados por sus padres, novios o novias. Claro, hasta que llega la madurez o el amor se acaba y son devueltos, donados o lanzados a la basura.



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martes, septiembre 20, 2011

Cahuide (2003-2011)

Hola hijito, hoy se cumple un mes desde la última vez que nos vimos. Espero que estés bien ahora corriendo como loco en el lugar donde te encuentres. Te hice este video. Ojalá puedas entenderlo y te guste. En casa te extrañamos.

Tu papá.



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jueves, septiembre 15, 2011

El chico que le cargaba la mochila a sus novias


A raíz del cuestionado informe de Ricardo Uceda sobre el caso Ciro Castillo, me quedé pensando en un detalle. El mismo detalle con el que Uceda titula la primera parte de su informe, pero desde un lado que se adentra más en la naturaleza humana: Qué pelotudo es uno cuando le gusta alguien. Si no me equivoco, también he cargado mochilas de la “novia” (entre comillas porque novia novia, lo que se llama novia con presentación a los papás y lugar en la mesa de la casa solo he tenido una –lo admito, soy poco legalizable–) o chica que me gustaba.

Y cuando no había mochila de por medio, eran carteras, maletines, cartapacios y cochecitos de supermercado. También les he cocinado, preparado infusiones, acompañado a trámites engorrosos y ceremonias familiares, esperado estoicamente en aeropuertos con vuelos retrasados (y con lo que cobran en el estacionamiento), comprado cosas que no compraría ni por salvar mi vida del roche que me da, desviado de mi ruta habitual solo por pasar un rato más con ella y hasta (horror) ver fútbol.

No niego que las chicas con las que he andado (la mayoría) han hecho también cosas chéveres por mí, como llenarme de dulces, ver conmigo películas demasiado idiotas o violentas, visitarme en mi lecho de difunto o ganarse broncas con sus papás de lo tarde que llegaban a casa.

Sí, antes de Two and a Half Man, también hizo de idiota. 
No obstante, en el caso de los hombres, creo, es un esfuerzo no reconocido, porque al final de la historia, luego de las lágrimas, uno siempre termina siendo el malo. Si fue uno el que terminó, es aquel que no supo valorar a la chica que tenía delante de sí. Si fue a uno al que lo terminaron, es aquel que no hizo nada para evitar perderla. En ambos casos, uno pasa de ciudadano ejemplar con su DNI y antecedentes policiales limpios a ser, en adelante, el huevonazo.

Por eso hoy he decidido decir BASTA. Amigo pisado, tú que eres paño de lágrimas de esa chica que nunca te dará bola, tú que te vistes de saco y camisa para caerle bien a tu suegra, tú que soportas con paciencia al sobrinito idiota de tu novia, tú que hace un año que no ves a tus amigos de toda la vida, tú que te quedas todas las noches viendo Pretty in Pink o Notting Hill mientras esperas a que ella te llame para salir; sublévate. Deja de cargar mochilas y si te dice algo responde: “Es que yo creo en la equidad de género” o "Jesucristo cargó su cruz, una mochilita no te va a hacer nada". No te dejes. Lucha con firmeza por tu tierra patria. Hagamos la revolución.


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martes, septiembre 13, 2011

Madrugar


De pronto había olvidado lo que era el despertador. En casa de mis papás eran ellos quienes me pasaban la voz al grito de "Tu desayuno" o "La ducha está libre". Luego de mudarme cerca de mi trabajo, bastaba con despertarme media hora antes para estar, bañadito y desayunado, en mi oficina justo a la hora. Entonces, por razones que explicaré en mis memorias (donde, jódanse, tiraré dedo a todo el mundo) me tuve que mudar ya no tan cerca del trabajo, sino de mis amigos y fines de semana. La vida, que puta que es, me los había puesto a buena distancia. Ergo, ahora debo despertar temprano, prender el calentador de agua (que le decimos "terma", pero la RAE no admite) para, luego de bañarme, atravesar la ciudad hacia mi centro de labores.

Pongo dos alarmas, una a media hora de la otra, las dos al mismo tiempo... pero todo esfuerzo tiene resultados extraños y dispares: Me acuesto temprano y me despierto más temprano aún, de manera que luego me quedo dormido cuando debería levantarme. Me acuesto más tarde y no despierto nunca. Me despierto temprano y cuando llego la oficina, está cerrada. Me despierto temprano y me estoy cayendo de sueño a la hora del almuerzo.

He decidido que el resto de mis días serán así, como el resto del mundo que vive esclavizada por la alarma del fucking celular, como en una versión corregida, aumentada y remasterizada de las Instrucciones para dar cuerda al reloj, de Cortázar ("No te regalan un reloj, tú eres el regalado", ídolo). Pensar de las veces que me decían "no escuché el despertador" mientras internamente, ja ja, reía.

Ahora suelo decir que tengo jet lag (esta sí está en el diccionario) para sentirme importante.

¿Qué me recomiendan?


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