martes, diciembre 27, 2011
martes, diciembre 20, 2011
Tres razones por las que no debes publicar las ecografías de tu hijo en Facebook
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| Mi mamá cuando nací. El día anterior me enteré de que había publicado mi eco en Facebook. |
No soy de los que se mueren por tener hijos, pero respeto mucho la paternidad. Creo que es un compromiso que demanda mucha responsabilidad. Entiendo todas las emociones que los padres deben sentir. El amor desbordante de pensar en tener pronto a ese ser que es la mitad de tu ADN con la otra mitad de la persona que (en el mejor de los casos) puede ser el amor de tu vida. La expectativa de ver si se parecerá a ti y la esperanza de que se parezca más a su mamá. Sin embargo, me parece un tanto excesivo y hasta desagradable esa costumbre de publicar por todos lados la ecografía de tu niño aún no nacido. Es algo que no debes hacer.
Razón 1:
Partiendo de que la ecografía sirve para ver que tu chibolo esté sano y no herede tus malformaciones, se podría decir que es algo así como una herramienta médica. Para qué la compartes. ¿Acaso publicas tus radiografías, el reporte del médico luego de hacerte el examen de próstata o tu último examen de Elisa? No hay derecho.
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| Sí, wenas... |
Razón 2:
Estás publicando una imagen que pertenece a otra persona o proyecto de persona (este punto es discutible dependiendo de tus creencias religiosas, pero en fin, ese es otro debate) que no es del todo consciente y, por tanto, no ha autorizado el uso de su imagen. Imagínate que un día estás durmiendo y de pronto vienen a tomarte una foto. (Después te quejas por las políticas de privacidad de Mark Zuckerberg) ¿Te gustaría que en 50 años ese mismo niño publique tus fotos mientras agonizas? Lo justo.
Razón 3:
Nunca se muestra una obra antes de terminarla. Si bien cualquier pelotudo puede ser padre, tu hijo es tu obra maestra, un ser perfecto (por lo menos hasta que lo metes al colegio o comienza a seguir tu ejemplo). Antes de cumplir los nueve meses, es un ser en formación, se ve casi como cera derretida. Mostrarlo es como contar el final de una película antes de que la gente vaya al cine.
Si estás en mi Facebook y te conozco en persona, considero que eres alguien de confianza. Así que si me dices que tu hijito es lindo, va a ser hombre y tiene todo en su sitio, te voy a creer. Basta con que actualices tu estado. No tienes que demostrarme nada... a menos que seas Ellen Ripley, eso sí me gustaría verlo, porque me fascina Ripley. Y si estás en mi red de Facebook y no te conozco... ¿crees que realmente me importa?
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jueves, diciembre 15, 2011
lunes, diciembre 12, 2011
Tu dorima me detesta
La historia es simple. Todo era felicidad en el avenmundo® (algo parecido al inframundo, pero más bonito) hasta que un día salí con la amiga en cuestión. Tomamos un café en Miraflores, caminamos hasta llegar a un parque cercano al malecón y nos pusimos a conversar hasta que se hizo de noche. Al regresar a su casa, la conversación debe haber sido más o menos así.
(desde la casa de él)
Él: ¿Que vieron el atardecer frente al mar? Por la !"·$%, ese &%$ Lo atraparé aunque sea lo último que haga, lo último que haga. Ñaca ñaca ñaca.
FIN DE LA RECREACIÓN
Y sí, lo entiendo. Si mi flaca me dice, aunque sea en el tono más inocente, que se pasó la tarde conversando con un amigo más bueno que el pan***, me enojaría un poquito. Pero comprendan también que mayores detalles no le podía dar porque hablamos sobre algunas de mis intimidades que ella no revelaría aunque le claven agujas de bambú debajo de las uñas de los dedos de los pies.
Como contraparte está el hecho de que, a diferencia de muchas personas, yo sí creo que los hombres y las mujeres pueden ser amigos (no pasa siempre, pero cuando ocurre de mutuo acuerdo, es chévere). Especialmente cuando se trata de alguien que te conoce de casi la mitad de tu vida y sabe tanto de ti que, a estas alturas, resulta sorprendente que siga siendo tu amiga. Y, de otro lado, me encanta que esté con alguien medianamente cuerdo y que ella esté feliz.
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| Diego Avendaño. Trolleando a la parentela desde 1981. |
A mí solo me queda tomarmelo con un poco de humor y pedirle dos cosas:
1. Sigue cuidando a mi amiga.
2. No me mates, peeeeee****.
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* La primera es: “No molestes a un perro cuando está comiendo”.
** Después me pregunto por qué le caigo mal a la gente.
*** Leer **
**** Tengo miedo, Manolo.
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martes, diciembre 06, 2011
jueves, diciembre 01, 2011
A un suicida en un lavabo
Levántate, sal de la cama. Dúchate con agua fría, sal a la calle. Báñate en el sol. Mira a la gente. Camina. Cruza la calle. Pon la música en tus oídos. Canta. Salta. Olvida la llamada que no te harán. No llames a esa chica a la que no amas. Ocupa tu tiempo: trabaja, produce, triunfa, lucha con firmeza. Sal con los amigos, con tu vieja.
No te compres ropa. No hay nada mejor que tu cuerpo desnudo. Come. No comas en exceso. No tomes en exceso. Un borracho de cantina es tan agradable como un escupitajo verde sobre la vereda.
Acepta los insultos, dales la razón. Botellita de jerez.
Haz el ridículo. No temas.
Engríete. Ríete. La vida es una mierda, sabes, es divertido. No existen los finales felices. Supéralo: no existen los finales.
No te rindas. Si tiras la toalla, ganan ellos.
Que no te vean llorar. La guerra no se gana con autocompasión.
No te dejes. Desahuévate.
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