lunes, febrero 10, 2014

En defensa del selfie

Selfie, del inglés “self”, algo así como el prefijo “auto” del español. “Selfish”, “egoísta”, “by myself”, “a mí mismo”. Self, Miki, Yoni, Moi. Yo mismo soy.

Ola k ase
Selfie, dícese de la fotografía tomada por una persona a sí misma. Ingredientes principales, un buen paisaje o compañía y, en primer plano, el cachafaz del fotógrafo (que es a su vez el fotografiado) con el rostro casi siempre sonriente, a veces con la mirada perdida en lontananza. Opcional: parte del brazo que sostiene la cámara o celular, eso sí, con plan de datos.

El selfie, sin embargo, es un género de la fotografía muchas veces vapuleado, pocas veces comprendido.

Qué es el selfie si no una versión adaptada a las costumbres y tecnologías actuales. El autorretrato (selfportrait in inglish) es un género de larga data. Qué habría escrito Neruda, qué habría pintado Picasso si no hubiera existido el selfie desde siempre. Quizá el primer registro del selfie se encuentre en Las Meninas, cuadro del español Diego Velázquez (aunque el tuitero @azote_fanzine me cuenta que el retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa por Van Eyck es aún anterior). Cuál habría sido la acción de este pintor si le cambiamos los pinceles y el lienzo por un iPhone. Por su parte, Rembrandt, Leonardo, Van Gogh solían pintar autorretratos y nunca nadie los miró raro o los acusó de psicópata. ¿Alguien se habría atrevido a decirle amixer a Frida Kahlo?

El selfie implica, además, cierto talento poco usual e incluso sobrehumano. ¿Qué persona, en un mundo predominantemente visual, puede acertar a fotografiar un objetivo sin tener el ojo en el visor? Ni el más aplicado amante de la lomografía ha ganado esta destreza. Reivindica, además, las capacidades de personas de cuerpo desproporcionado como el mío. A brazos más largos, mejor el selfie.

El selfie, además, implica una relación íntima con la cámara. Más de una vez he sufrido el rechazo ante el gentil ofrecimiento de ayuda (técnica de gileo # 32: “Amiga, te tomo la foto”). El fotógrafo/fotógrafa de selfies no busca ayuda, ha aprendido a no depender, a ingeniárselas, a recursearse y sabe, además, que nadie va a poder tomar la foto como él o ella quiere. Y es así. El selfie es el punto intermedio de nuestro camino a convertirnos en cyborgs. El selfie es el futuro.
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1 secretos:

Ivonne Lazo lunes, febrero 10, 2014 9:45:00 a.m.  

Es más fácil para aquellas personas que siempre creen que salen mal y obligan al fotógrafo que haga una toma más... y otra más... y así...

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